Sociedad

Dejadez y desinformación

Fachada del Centro Asesor de la Mujer/ C.A.
photo_cameraFachada del Centro Asesor de la Mujer/ C.A.

No se puede malgastar el dinero que es de todos apostando a la oferta más barata cuando todos sabemos que esto traerá consecuencias nefastas y que además nadie querrá asumir.

Queremos hacer público en este medio la situación de dejadez y desinformación a la que nos está sometiendo la Ciudad Autónoma y su nueva consejera Adela Nieto.

En octubre de 2011, estrenamos un edificio que llevábamos esperando mucho tiempo, ha sido el fruto de una dura lucha que se inició en el año 1988, con el programa de animación sociocultural en barriadas, con más de 20 personas trabajando para mejorar la calidad de vida, al principio de muchas mujeres y actualmente también de algunos hombres, y que encontraron en sus propuestas un espacio donde poder compartir sus inquietudes y una motivación para emprender una vida laboral o social lejos de la casa y del nido vacío.

Lejos de crecer, el servicio ha menguado en propuestos y personal, y la decadencia se ha instalado. Ya sólo son cuatro monitores, porque para nuestra sorpresa ni Adela Nieto ni Rabea Mohamed, habían previsto la jubilación de nuestra inestimable monitora y amiga Esperanza, que impartía el recién estrenado taller de Cerámica.

Este edificio, que fue restaurado y ejecutado en un tiempo récord de nueve meses, y al que se le añadieron, unos bajos de nueva construcción, en los que se instalaron las aulas donde se imparten los talleres, no ha dejado de dar problemas, desde el primer momento, las filtraciones eran lo cotidiano, problemas con los desagües, malos olores, humedad en las paredes, problemas con la limpieza, calor excesivo en algunas aulas, en invierno frío… Quizás esto sea debido a esta fórmula política de ahorro, que deja mucho que desear, dónde el que hace el proyecto más barato a sobre cerrado, sea el que gane la obra, sin tener en cuenta las garantías que ofrece la empresa que ejecuta la misma.

Todas sabemos que lo barato sale caro y en este caso el refrán toma fuerza. En marzo de 2015 las participantes del taller deportivo dejaron de dar clases por problemas con el suelo y en octubre de ese mismo año, se cortaron los demás talleres con el objetivo de dar solución a los problemas de humedad y ventilación, más de veinte millones de las antiguas pesetas, dedicados a reparar un edificio nuevo.

Este mes de octubre, no sin dificultades y desinformación, se reiniciaron las clases, pero para sorpresa de todos nosotros con las primeras lluvias intensas en noviembre, el centro se hizo aguas, ya no era una gotera o manchas de humedad en la pared, o caliches, no, llovía del techo, literalmente, como un grifo abierto.

No queremos entrar en temas de construcción, porque nosotras ajenas al sector quizás no tengamos juicio suficiente para opinar, pero lo trasladamos a lo doméstico, a lo que nosotras conocemos y, nadie compra un coche o cualquier mercancía sin garantías, por muy barato que sea, comparas, miras calidad-precio y decides.

No se puede malgastar el dinero que es de todos apostando a la oferta más barata cuando todos sabemos que esto traerá consecuencias nefastas y que además nadie querrá asumir.

El martes estuvimos en el centro un grupo de 10-12 amigas y, la jefa del servicio nos atendió y, nos informó de que probablemente para la semana que viene den comienzo los talleres de nuevo, como estamos acostumbradas a la desinformación y la dejadez nos propusimos llamar por teléfono al Centro Asesor, para preguntar cuándo se reanudaban las clases y muy amablemente nos atendió una señora que nos decía sin ningún tipo de reparos algo que nos sonó a chiste: “Estamos esperando a que llueva, a ver qué pasa”. Pues que sepa toda Ceuta que en pleno siglo XXI esperamos a que los dioses de la lluvia nos permitan reiniciar nuestras clases de una forma digna y salubre y, tememos que aunque se reinicien no tardaremos mucho en volver a tener problemas.

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