Estancamiento e inestabilidad: monitores del ICD exigen una actualización de sus condiciones laborales

Pabellón Guillermo Molina Fachada / Archivo

Los monitores del polideportivo Guillermo Molina atraviesan una difícil situación, pues enfrentan problemas salariales, inestabilidad laboral y la reducción de su categoría profesional, motivos por los que no descartan ir a huelga

Los monitores del Instituto Ceutí de Deportes (ICD) llevan años trabajando bajo condiciones laborales que consideran estancadas y precarias. Virginia, monitora y coordinadora con ocho años de experiencia en el polideportivo Guillermo Molina, relata que su situación no ha mejorado desde que empezó. Tras numerosos intentos de resolver esta problemática y no obtener respuestas en firme, los trabajadores no descartan el ejercer su derecho a huelga con el fin de ser escuchados. 

“Entré con unas condiciones que eran más o menos buenas, pero a día de hoy sigo teniendo las mismas. No me han subido ni un céntimo del sueldo”, denuncia la coordinadora. Actualmente, el salario de estos trabajadores es de 11 euros por hora, un importe que incluye todos los conceptos retributivos. “De esos 11 euros dividen como quieren y reparten el tanto por ciento de pagas extras, pero eso es ficticio, no hay nada más”, explica Virginia, quien también subraya que no perciben compensaciones por días festivos.

La licitación, ¿el origen del problema?

Los monitores trabajan para una empresa subrogada que gestiona los servicios del ICD según el contrato de licitación en cuestión. Sin embargo, Virginia critica que estas licitaciones perjudican a los empleados, asegurando que, "la empresa no puede pagar más porque se acoge al contrato de la licitación, pero el Ayuntamiento es quien tiene que ajustar los pliegos para que sean acordes a la situación actual”, argumenta.

Además, explica que al inicio de este curso laboral fueron degradados en su categoría profesional, pasando de categoría 3 a categoría 5, lo que afecta directamente a su remuneración. “Antes éramos categoría 3, pero con las subidas salariales prefieren bajarnos de categoría para pagar menos”, señala.

Falta de respuestas y posibles acciones

Según Virginia, los problemas han sido comunicados tanto a la empresa actual, Fitness Project, como al ICD, pero hasta ahora no han obtenido respuestas claras ni soluciones. En lo que a su labor respecta, Virginia especifica que ha hecho lo que ha estado en su mano. “Mandé una carta a la empresa para que lo trasladaran al ICD, pero seguimos sin novedades. Es la pescadilla que se muerde la cola: la empresa culpa al ICD y el ICD a la empresa”, afirma.

Ante esta falta de diálogo, los monitores se plantean tomar medidas más contundentes, como recurrir a una huelga. “No sé si es drástico, pero parece la única forma de que nos escuchen. Ya no sabemos qué más hacer”, confiesa.

Inestabilidad e incertidumbre

Virginia también destaca la inseguridad laboral que conlleva el sistema de subrogaciones. “Cada vez que entra una nueva empresa, enfrentamos una incertidumbre constante sobre qué va a pasar. Aunque tienen la obligación de contratarnos, siempre hay dudas”, comenta. En esta ocasión, Virginia manifiesta que en los últimos meses la empresa no les paga hasta el día ocho, "por lo que pagar la hipoteca, por ejemplo, se hace complicado, ya que me la pasan el día 30", declara.

En un intento por aclarar la situación y buscar posibles soluciones, los trabajadores han decidido consultar con un abogado laboralista. Según Virginia, esperan que este paso les ayude a determinar si pueden reclamar por irregularidades como el cambio de categoría profesional. “No queremos actuar a ciegas, pero es frustrante no ver avances después de tantos años”, concluye.