Javier Arias: "La montaña no es un parque de atracciones, tiene peligros intrínsecos"

Javier Arias Madrid, especialista del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña de la Guardia Civil (GREIM)

El ceutí y miembro del GREIM alerta sobre la importancia de la formación, la planificación y el respeto por la naturaleza para evitar tragedias en la montaña

Ceutí de nacimiento, Javier Arias Madrid lleva más de 16 años fuera de su tierra, aunque sin perder el vínculo con ella. Actualmente forma parte del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (GREIM) de la Guardia Civil, donde ha desarrollado una intensa trayectoria profesional dedicada al salvamento en entornos naturales. Su historia está marcada por la vocación: “Siempre me ha gustado el tema del salvamento, dedicar la vida a las personas que tienen problemas, accidentes y demás”, explica.

Su camino no fue directo. Intentó sin éxito acceder al cuerpo de bomberos en Ceuta, y fue entonces cuando comenzó a explorar otras vías hasta dar con la Guardia Civil. Dentro del cuerpo, su interés pronto se centró en las especialidades: “El trabajo en sí no me llamaba mucho la atención, pero el GREIM sí. Decidí echar la caña de pescar… y entré a la primera, algo que normalmente se da a los 5 o 6 años”.

Humanidad y decisiones que salvan vidas

A lo largo de su trayectoria en unidades de toda España, Javier ha vivido momentos intensos y complicados. Pero si algo destaca por encima de todo es “la humanidad, el cariño y el cuidado con el que se trata a las personas que tienen problemas”. En situaciones límite, el GREIM toma decisiones que pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte: “Aprendes a tomar decisiones muy serias. Estás gestionando vidas”.

Ese nivel de responsabilidad exige una preparación mental fuerte. En los rescates más duros, la clave está en hablar: con compañeros, con la familia, con los amigos. “No siempre se cuenta todo porque hay detalles extremadamente duros, pero hablar ayuda a digerir lo vivido”.

Leer la montaña para sobrevivir

Uno de los aspectos clave en el trabajo del GREIM es la capacidad de “leer” la montaña. Javier lo explica con una metáfora reveladora: “Igual que el cuerpo nos da señales cuando estamos enfermos, la montaña también nos avisa. Siempre está cambiando, y quien la conoce sabe interpretarla”.

Esa lectura permite evitar aludes, pozos de nieve o caminos inestables. No es una habilidad que se adquiera de la noche a la mañana, sino fruto de la observación constante y la experiencia.

En Ceuta, donde el senderismo y las actividades al aire libre están en auge, Javier hace un llamamiento a quienes se inician en este mundo: “Que empiecen desde cero, con una base sólida. Cursos de topografía, GPS, orientación, vida y movimiento en montaña”. Añade que la sobreinformación, a menudo procedente de las redes sociales, puede ser contraproducente: “Estamos demasiado informados, pero mal informados. Al final acabamos medio tumbados de la cabeza”. Su consejo es claro: “Hay 20.000 nudos, pero si tú sabes dos bien sabidos, adelante con ellos. No hace falta saber más”.

Trabajo del GREIM

Prepararse bien: el mejor seguro

Para una salida a la montaña, la planificación es tan importante como la propia actividad. Javier detalla los elementos básicos: “Primero, ajustar la actividad a tu capacidad psicofísica. No sobreestimes tus posibilidades. Lleva siempre agua, abrigo aunque sea verano, GPS, brújula, móvil con doble batería y comida”. A eso se suma el conocimiento previo del terreno: mapas, puntos de agua, refugios, climatología.

Los errores más comunes que observa son preocupantes: “La gente no planifica, va por una foto de internet. Sobreestima sus posibilidades, no lleva el material adecuado ni consulta el tiempo. Y no contratan guías profesionales”.

Cuando se activa un rescate, la coordinación es fundamental. “Movilizamos helicópteros, estabilizamos al herido, lo empaquetamos en la camilla y lo subimos o bajamos según el lugar. Luego, ya se encarga el equipo sanitario”.

La rapidez y eficacia dependen, en buena parte, de la experiencia del grupo y de los recursos disponibles. Por eso insiste en que la ciudadanía también puede ser parte activa de la seguridad en montaña: “La clave está en la educación. En Francia, por ejemplo, se enseña en los colegios. Aquí vamos más despacio, pero se está avanzando”.

Un deseo para el futuro

A modo de cierre, Javier lanza un mensaje a sus paisanos: “Me gustaría que en Ceuta se forjara una cultura montañera bonita, segura, con garantía. Que las personas puedan disfrutar sabiendo que están en buenas manos o que pueden planificar ellas mismas una ruta con conocimiento”.

Y concluye con una máxima que resume toda su filosofía: “Cuando uno se encuentra seguro, no tiene que preocuparse, solo disfrutar. La seguridad te permite disfrutar”.