Sociedad

los musulmanes ceutíes sacrificarán 5.300 reses durante el aid el kebir

La fiebre de los corderos

FIESTA DEL SACRIFICIO CORDERO
photo_camera Dos jóvenes sostienen a un animal antes de su sacrificio ritual (C.A./ARCHIVO)

La prohibición de entrada en Ceuta y Melilla de reses procedentes de Marruecos, impuesta como medida preventiva contra la fiebre aftosa, despierta de nuevo la controversia ante la proximidad de la Fiesta del Sacrificio. Los musulmanes melillenses ya se han rebelado contra ella.

El Aid el Kebir o Fiesta del Sacrificio se aproxima. Una docena de carpas desplegadas desde el Príncipe Alfonso hasta Benzú albergarán el ritual religioso que comparten los miles de musulmanes ceutíes como una seña identitaria.

Las estrictas normativas europea y española en materia de sanidad animal establecen, sin embargo, limitaciones a las que los fieles ya se han acostumbrado. Desde 2015, España mantiene rigurosos controles sobre el tránsito de reses desde distintos países del Magreb como medida preventiva para evitar la propagación de la fiebre aftosa, una de las enfermedades más contagiosas de cuantas amenaza al ganado bovino, ovino, caprino y porcino. El virus puede propagarse rápidamente, en particular, a través de productos procedentes de animales infectados y de objetos inanimados contaminados, incluidos medios de transporte como los vehículos de ganado.

Esta enfermedad es endémica en Libia y se confirmó en Túnez en abril de 2014 y en Argelia en julio de ese mismo año. La situación llevó a la Comisión Europea a adoptar en septiembre de 2014 una serie de protocolos de seguridad alimentaria aún vigentes.

De hecho, y como viene sucediendo en los últimos años, las reses que se sacrificarán durante el Aid El Kebir en Ceuta proceden de la Península. Cebaderos calificados sanitariamente y radicados en Granada, Córdoba, Málaga, Medina del Campo, Murcia y otras localidades extremeñas abastecen las necesidades de los musulmanes ceutíes. Según datos del área de Sanidad Animal de la Consejería de Sanidad de Ceuta, las empresas ganaderas que en la ciudad gestionan estas compras han adquirido para la ocasión unas 5.300 reses, la mayoría de raza ovina.

La imposibilidad de importar reses de Marruecos es aceptada sin excesivas protestas por los musulmanes ceutíes. A la postre, la proximidad geográfica con la Península permite un suministro rápido y eficaz, a precios no demasiado onerosos. Sus colegas de fe melillenses no pueden decir lo mismo.

FIESTA DEL SACRIFICIO CORDEROOración de fieles en el Aid el Kebir (C.A./ARCHIVO)

"Rebelión” en Melilla

Consideraciones económicas, apelaciones a la tradición y el sentimiento de vulneración de una costumbre profundamente arraigada en la comunidad explican el malestar que la prohibición alienta entre los musulmanes melillenses.

La proximidad de la fiesta y la vigencia de la prohibición de entrada a la ciudad de borregos procedentes de Marruecos mantiene en estado de alerta a los musulmanes de Melilla. Este miércoles, una denominada “Plataforma en defensa de las costumbres” intentaba pasar once borregos a través de la frontera en un acto reivindicativo que concluyó con detenciones.

Una disposición transitoria añadida el pasado julio a la orden de 2015 que impide la compra de animales al país vecino abre la posibilidad de importar corderos desde Marruecos hacia Melilla entre el 1 de agosto y el 2 de septiembre, previo cumplimiento de una serie de condiciones. Una de las exigencias que plantea la disposición establece que la entrada de los animales en la ciudad sólo será posible si su destino es una explotación ganadera. Y ahí reside el problema: en Melilla no existen este tipo de instalaciones.

Los únicos establecimientos que podrían acreditar la condición de explotación ganadera son la plaza de toros, una granja agrícola y un matadero con capacidad para 50 reses. Según explica el diputado a la Asamblea de Melilla por CpM, Rachid Bussian, una de las propuestas planteada por la Delegación del Gobierno sería la de hacer pasar los animales de manera testimonial por estas instalaciones para cumplir la exigencia que impone la norma. A lo que ya, jocosamente, muchos melillenses se refieren como “la parada en boxes”.

Las limitaciones para la compra de corderos en Marruecos tienen en Melilla consecuencias inmediatas sobre los bolsillos de los fieles. Una estimación precisa que el transporte hasta Melilla desde la Península de un borrego sitúa el precio de venta del animal en torno a los 260 euros, una cantidad que puede superar en 180 el coste del cordero más barato que se puede encontrar en el país vecino. Además, el estrés del traslado de ocho horas de barco se cobró la vida el año pasado de varios animales.

“Existe además un arraigo, una tradición en la adquisición de los corderos en Marruecos –explica Bussian- Los precios llevaron a muchas personas a celebrar la fiesta al otro lado de la frontera, donde los animales son más baratos”.

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