Sociedad

INAUGURACIÓN DEL ALUMBRADO DE LA JANUCÁ

Luz para la fiesta de las luces

Las autoridades frente al candelabro de nueve brazos (C.A.)
photo_cameraLas autoridades frente al candelabro de nueve brazos (C.A.)

La comunidad judía de Ceuta ha salido a la calle para conmemorar el inicio de la festividad de la Janucá. Este año la comunidad hebrea ha querido rendir homenaje a los maestros y los profesores de la ciudad. 

IMG-20171212-WA0015La comunidad judía de Ceuta ha salido a la calle para conmemorar el inicio de la festividad de la Janucá, que se prolongará hasta el próximo martes. En torno a la sinagoga de Bet-El, las autoridades religiosas y civiles han asistido al tradicional encendido de las luces en las calles Sargento Coriat y Beatriz de Silva, cinco arcos y un letrero de hilo luminoso equivalentes a unas 30.234 pequeñas lamparitas.

El acto principal ha tenido lugar, sin embargo, en la Plaza de los Reyes. En un escenario elevado, y frente a un candelabro de nueve brazos, Alberto Aflalo, un joven miembro de la comunidad hebrea local, ha ejercido de maestro de ceremonias. Las autoridades invitadas han sido sucesivamente convocadas para encender cada una de las nueve velas, tarea que ha iniciado el Gran Rabino Jozef Benzaquén.IMG_2679

Aflalo ha hilado su discurso en torno al importante papel que desempeñan los maestros y los profesores en nuestra Sociedad, y es que los actos de esta Janucá 2017 han servido para rendir homenaje, como sucede cada año con un grupo profesional o social de la localidad, a los educadores, cuyos representantes han participado en las ceremonias.

Una animada coreografía por parte de las alumnas de la academia de Rosa Founaud y una degustación de chocolate caliente y buñuelos, han puesto el punto y final a este acto. 

IMG_2668La fiesta de la Janucá convierte a la luz en la protagonista de los ocho días de celebraciones. La Janucá conmemora la derrota de los helenos y la recuperación de la independencia judía a manos de la familia de los macabeos con la posterior  purificación del Templo de Jerusalén de  iconos paganos, en el siglo II a. C. La tradición judía habla de un milagro, aquél que permitió arder el candelabro del Templo durante ocho días consecutivos con una exigua cantidad de aceite. 

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