"El Miércoles de Ceniza no es un fin, sino el comienzo de un camino"

Vicario parroquial de Sta. Mª de África, Jesús Molina, cierra la hornacina del Cristo de los Afligidos / E. Arteaga
El vicario parroquial del Santuario de la Virgen de África, Jesús Molina, celebra su primer Miércoles de Ceniza en Ceuta y reflexiona sobre la importancia de este tiempo litúrgico para la comunidad cristiana

"El Miércoles de Ceniza no es un fin, sino el comienzo de un camino". Con esta afirmación rotunda, Jesús Molina, vicario parroquial del Santuario de la Virgen de África, afronta su primer Miércoles de Ceniza en Ceuta, un momento que vive con especial significado tanto a nivel personal como pastoral. Llegado en septiembre a la ciudad desde San Fernando (Cádiz), reconoce que este periodo ha sido de adaptación y que la Cuaresma le brinda la oportunidad de reorientarse espiritualmente.

Santa María de África / Archivo

"Para mí supone, antes que nada, un momento de conversión muy profundo en un sentido espiritual", expresa el vicario. El cambio, tal y como manifiesta, “ha sido grande y me he centrado en acostumbrarme a la ciudad, a sus ritmos, a su gente”, expresa. Ahora es un momento clave de volver a lo esencial: “el servicio a la Iglesia, la oración y, en este tiempo, también la mortificación y la penitencia".

El Santuario de la Virgen de África, epicentro de la devoción mariana en Ceuta, marca aún más este periodo de introspección. Jesús Molina explica que, este, “es el lugar de mayor devoción de la ciudad”. África es, tal y como él la define “es una imagen que inspira a vivir más cerca del Señor, y ver cómo tanta gente, mayor, joven, de toda condición, vive este momento con autenticidad, es un gran ejemplo para mí", reconoce el vicario parroquial.

El Miércoles de Ceniza no es en sí mismo un momento esencial en la vida cristiana, pero es una gran oportunidad para transmitir lo que sí lo es: la Cuaresma.

El significado del Miércoles de Ceniza

Más allá de la imposición de la ceniza, este día marca el inicio de un camino de preparación hacia la Pascua. "El Miércoles de Ceniza no es en sí mismo un momento esencial en la vida cristiana, pero es una gran oportunidad para transmitir lo que sí lo es: la Cuaresma", explica Molina.

Este tiempo litúrgico invita a los fieles a mirarse a sí mismos desde una perspectiva cristiana: "Mirarse para descubrir lo malo, lo que Dios no quiere, y comenzar un camino de conversión, de ejercicio de la virtud, de abandono de los pecados, de penitencia y, sobre todo, de acercarse al sacramento de la confesión".

La Iglesia subraya que los 40 días que siguen hasta la Pascua son un tiempo propicio para este acercamiento. Ante esto, Molina manifiesta que “es el genuino tiempo de conversión, de hacer penitencia y pedir perdón".

Me encantaría que la gente diera un paso más y entendiera la imposición de la ceniza no como un fin, sino como el comienzo de un camino.

Una tradición con un significado más profundo

El vicario destaca la fuerte presencia de fieles en esta celebración, un fenómeno que le sorprendió en su experiencia pastoral anterior. "El año pasado, en San Fernando, me di cuenta de lo arraigada que está esta costumbre”, algo que, por aquel entonces, aún había vivido “en el colegio y el seminario, pero la primera vez que la experimenté en una parroquia quedé impresionado por la cantidad de gente que acude a recibir la ceniza".

Sin embargo, insiste en que este acto no debe quedarse en un simple gesto e invita a comprender este momento como algo más profundo. Para ello, Molina invita a dar “un paso más”, con el fin de entender “la imposición de la ceniza no como un fin, sino como el comienzo de un camino. La Cuaresma debe vivirse en la humildad, la virtud, la penitencia y, sobre todo, acercándose a la confesión".

La confesión, clave para vivir la Semana Santa

Para Molina, el verdadero significado del Miércoles de Ceniza y de la Cuaresma se concreta en el sacramento de la reconciliación. "El Señor perdona en el sacramento de la confesión por medio de la Iglesia, y eso es lo que hay que buscar en estos días", insiste. "Si queremos dar un paso de autenticidad al recibir la ceniza, tiene que provocarnos el deseo de hacer examen de conciencia y, desde ahí, dar el paso a la confesión para llegar en gracia de Dios a celebrar la Pascua".