Sociedad

pp y ciudadanos maniobran para no quedar excluidos de la fotografía del 8-M

Políticos en rosa

El popular Juan Vivas, en una de las ediciones de la Carrera de la Mujer (C.A./ARCHIVO)
photo_cameraEl popular Juan Vivas, en una de las ediciones de la Carrera de la Mujer (C.A./ARCHIVO)

Las movilizaciones programadas con motivo de la celebración el 8 de marzo han obligado a los partidos más conservadores a maniobrar para no quedar fuera de una fotografía que se identifica con la de los defensores de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. 

Las movilizaciones programadas para el próximo 8 de marzo con ocasión de la celebración del Día de la Mujer han sumido en la desorientación a las fuerzas políticas más conservadoras. Los paros y las huelgas promovidas para esa jornada, más compatibles con el imaginario de la izquierda, han pillado con el paso cambiado a los partidos que encarnan una ideología menos afecta a manifestaciones que tradicionalmente se han identificado con el movimiento obrero.

Las protestas previstas para el 8 de marzo son convocadas en defensa de la igualdad entre hombres y mujeres y, particularmente, como medio de denuncia de la brecha salarial que separa a los trabajadores españoles en función de su sexo.

La evidencia de esta desigualdad resulta incuestionable. Según un informe elaborado por el sindicato de técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) y hecho público la pasada semana, la diferencia salarial entre hombres y mujeres en Ceuta ascendió en 2016 a 6.559 euros año, esto es, un 36,6%, lejos del 29,1% en el que se situó la media nacional.

Esta estadística es una más de cuantas intentan precisar la magnitud de la brecha salarial en España y, como el resto, cuenta con sus detractores. Pero, sea cual sea la diferencia que los distintos informes revelan entre las percepciones de trabajadores y trabajadoras, existe una conclusión común a todos ellos: la intolerable distancia que en pleno siglo XXI media todavía entre los salarios de hombres y mujeres.

Existen otras referencias que justifican más que sobradamente las movilizaciones del 8 de marzo. Sin salir de Ceuta, no es difícil encontrar ejemplo que reflejan fielmente la desigualdad que el movimiento feminista pretende eliminar. Basta con echar un vistazo a la institución que rige los destinos de los ceutíes.

En su último informe de fiscalización, correspondiente al ejercicio 2015, el Tribunal de Cuentas advirtió a la Ciudad de la discriminación por razón de sexo que se evidencia en la configuración de su plantilla de trabajadores. Los empleados de la Administración General de la Ciudad son hombres en un 69%, una proporción todavía lejana de la establecida por la ley, que fija el equilibrio en un 60-40 en favor de cualquiera de los dos sexos.

 

PP y Ciudadanos ante las movilizaciones

En pleno año preelectoral, cualquiera que sienta la veleidad de cuestionar esta desigualdad estructural puede ver perjudicada su imagen pública, un riesgo que los responsables de los partidos políticos mantienen muy presente.

Existen varias convocatorias en el conjunto del país que los partidos han cuestionado o a las que se han adherido en función de los principios de cada una de ellas. Podemos, por ejemplo, se ha sumado a una huelga feminista de 24 horas que PP y Ciudadanos execran. El PSOE mantiene su apoyo a paros de dos horas promovidos por CCOO y UGT.

Las protestas feministas no han sido bien recibidas por los partidos de la derecha española. El PP ha calificado estas movilizaciones de “elitistas” mientras Ciudadanos les ha afeado su componente ideológico.

La denominada “Plataforma 8-M” reúne en Ceuta, además de a los sindicatos CCOO y UGT y a distintas organizaciones cívicas, a los partidos PSOE, Caballas, MDyC y Podemos. La jornada de reivindicación del próximo marzo prevé paros en los centros de trabajo de quince minutos, con concentraciones de trabajadores a las puertas de las empresas e instituciones oficiales, y una gran concentración en la Plaza de los Reyes.

En Ceuta, las cosas son deudoras de las actitudes que han mantenido los partidos nacionales. El Partido Popular, pese al argumentario que la dirección nacional distribuyó entre sus dirigentes para afear la denominada “huelga de mujeres”, ha anunciado su adhesión a algunas de las protestas programadas. En concreto, los populares se sumarán al paro de quince minutos convocado a las puertas del Ayuntamiento. La decisión, adoptada por el mismo presidente de la Ciudad y del partido, Juan Vivas, ha colocado a algunos cargos públicos de la formación en un brete ante las preguntas de los periodistas.

La consejera de Presidencia, Mabel Deu, preguntada el pasado viernes hasta en dos ocasiones a propósito de los adjetivos “elitista” e “insolidaria” con los que el argumentario nacional de su partido califica los actos reivindicativos convocados por las feministas se limitaba a contestar: “Nosotros no vamos a ninguna manifestación, vamos a apoyar una concentración a favor de la igualdad entre hombres y mujeres y especialmente contra la violencia de género”.

Por su parte, Ciudadanos dudaba el jueves, también ante los periodistas, de su adhesión a las movilizaciones de la Plataforma 8-M. Un día más tarde, justo después del acto de presentación de las protestas, en el que participó el consejero de Educación, el popular Javier Celaya, la formación naranja remitía un comunicado anunciando su apoyo a las protestas.

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