Las torrijas más "ligeras" de Ceuta se hornean en la Cafetería Granier

Torrijas horneadas de la Cafetería Granier./ J.A. González

El establecimiento reinventa este dulce tradicional de Semana Santa con una versión al horno que conserva el sabor de siempre y conquista a los más golosos... sin remordimientos

Ceuta vive su Semana Santa entre incienso, procesiones y, por supuesto, torrijas. En pleno centro de la ciudad, en la calle Camoens, la Cafetería Granier se ha convertido en una parada obligatoria para quienes buscan este dulce típico... con un toque diferente. Al frente de su elaboración, Nadia Ahmed, encargada y artífice de esta versión ligera del clásico, nos abre las puertas —y el horno— de su cocina para contarnos cómo elaboran una de las torrijas más demandadas de la ciudad.

“Lo que sí te voy a decir es que nuestra forma de hacerlas es un poquito distinta, no es la típica torrija de toda la vida”, nos adelanta Nadia. Y es que en Granier han apostado por una receta más saludable: nada de freír, aquí las torrijas se hacen al horno. “No tenemos fogones, y además pensamos que al hacerlas así, le quitamos un poquito de calorías... que entre el huevo y el aceite, ya es bastante”.

La iniciativa no es nueva. Este es ya el tercer año consecutivo que optan por esta elaboración y, a juzgar por la acogida, la idea ha cuajado entre la clientela. “Ayer por la tarde hice unas cincuenta torrijas y me parece que quedan solo cuatro o cinco. Se venden muy bien, a diario hacemos más o menos esa cantidad”, afirma.

En el expositor, el dilema es dulce: ¿torrija clásica o con crema? Ambas opciones tienen sus fieles seguidores. “La de crema gusta bastante. Tiene ese toque de limón y canela que no rompe el sabor original, no como otras modas que no me he atrevido aún, como el pistacho, el chocolate o el lotus”. De momento, la innovación no rompe con la tradición, solo la acompaña.

Nadia Ahmed, encargada de elaborar las torrijas./ J.A. González

Para Nadia, el secreto del éxito no está solo en los ingredientes, sino en el mimo con el que se prepara cada pieza. “Mucho amor y mucho cariño. Están hechas con ganas, y eso se nota”. La receta, eso sí, respeta el proceso clásico: leche hervida con canela en rama y piel de limón, remojo, huevo… y al horno. Luego, el toque final: azúcar y canela espolvoreadas justo al salir.

Granier no trabaja con grandes cantidades ni productos congelados. “Prefiero hacerlas sobre la marcha. Cuando veo que se van acabando, me pongo otra vez. No tengo una bandeja gigante ahí esperando”. Esa frescura diaria es parte del atractivo para los clientes habituales, muchos de ellos personas que buscan opciones más ligeras por cuestiones de salud. “Hay gente con diabetes o colesterol que nos pregunta expresamente por las torrijas al horno. Ya saben cómo las hacemos aquí”.

Aunque las torrijas son una elaboración estacional que desaparece con el fin de la Semana Santa, en Granier todo es posible si se pide con antelación. “No solemos tener encargos de grandes cantidades, pero por pedido se puede hacer de todo, como hacemos en Navidad con los roscos”, comenta Nadia con una sonrisa.

Así, entre tradición y horno, Ceuta saborea unas torrijas diferentes, pero igual de suculentas. Un bocado más ligero, sin perder ni una pizca de sabor… y hecho con mucho corazón.