Sucesos/Tribunales

El sistema de grabación no estaba operativo

Los agentes del SVA aseguran que la semirrígida realizó la maniobra de “cortar la proa” para huir

Imágenes de la lancha semirrígida y de la patrullera de Aduanas / C.A.
photo_cameraImágenes de la lancha semirrígida y de la patrullera de Aduanas / C.A.

Uno de los agentes del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) implicados en el incidente marítimo que costó esta semana la vida a cuatro personas manifestó su extrañeza ante el hecho de que la lancha que ocupaban los fallecidos no hiciese movimiento alguno ante la presencia de la patrullera, aunque, según señala, en el momento de realizar la aproximación se dieron cuenta cómo emprendía la huida. Los agentes sostienen que fue la semirrígida la que impactó contra su embarcación.

lancha-destrozadaImágenes de la lancha semirrígida y de la patrullera de Aduanas / C.A.

Los cinco tripulantes de la patrullera del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) -un jefe de embarcación, un jefe de máquinas y tres agentes marítimos- que el jueves de la semana pasada chocó contra una semirrígida en aguas del litoral de Estepona, siniestro que costó la muerte de los cuatro ocupantes de la lancha, sostienen en  sus declaraciones que realizaron una maniobra de aproximación y que fue en ese momento cuando la embarcación sospechosa giró hacia la patrullera realizando una maniobra totalmente contraria a la lógica. Los agentes aseguran que la semirrígida intentó ejecutar la maniobra que en el argot marítimo se denomina “cortar la proa” para emprender la huida, según ha conocido Ceuta Actualidad de fuentes jurídicas. Entre los fallecidos figuraba un marroquí residente en Ceuta.

En sus testimonios ante los agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil, encargada de las diligencias, la tripulación de la embarcación del SVA manifiesta que, debido a su velocidad, la embarcación semirrígida colisiona en el costado de babor de la patrullera, en la parte lateral izquierda del barco mirando hacia la parte delantera del mismo. El barco del SVA, según el testimonio de sus cinco tripulantes, paró los motores y giró totalmente a estribor con la intención de evitar la colisión con la semirrígida que huía.

Del grueso de los testimonios también se ha conocido que desde la embarcación se efectuaron numerosas señales acústicas y luminosas, inconfundibles como  pertenecientes a un servicio de vigilancia policial. Los miembros del SVA aseguran que los ocupantes de la lancha semirrígida no les dieron opción a emprender ningún tipo de control rutinario de la actividad que estuvieran realizando.

 

Dudas

De hecho, según la declaración de uno de los agentes actuantes, les extrañó que por las características de la patrullera en la que viajaba el declarante, en un principio, la embarcación sospechosa no realizase ningún tipo de movimiento, provocando dudas sobre si se trataría de una embarcación dedicada al narcotráfico. Sin embargo,  en el momento de realizar la aproximación se dieron cuenta cómo emprendía la huida, tal y como ya se ha explicado más arriba.

Este agente también explica que desde la posición que ocupaba pudo observar la embarcación semirrígida hasta el momento en el que la patrullera giró a estribor, ya que se escoró. Por el movimiento, el declarante detalla que notó un descenso muy brusco de la velocidad y un giro, también muy brusco, a estribor, maniobra táctica de evitación de colisión.

Todo el suceso se inicia, con arreglo a lo declarado, cuando la as 16.00 horas la dotación de la patrullera inicia el servicio de vigilancia, motivado por un aviso del jefe de la Unidad Aeronaval de Andalucía, Ceuta y Melilla, que alertaba de que el helicóptero del DAVA había detectado una embarcación que, por sus características, sería una dedicada al narcotráfico. Desde ese momento se dirigen a su localización. Una vez llegado al punto -eran las 16.30 horas- consiguen divisar a vista, no con el radar, una embarcación que se corresponde con las características dadas para su localización.

Inmediatamente se procedió a la maniobra de aproximación, aunque la semirrígida giró hacia la patrullera, emprendiendo la huida y realizando para ello una maniobra que en el argot marítimo se denomina “cortar la proa”.

Una vez que se produjo la colisión, se procedió por los agentes del SVA a auxiliar a los tripulantes de la embarcación semirrígida. Los agentes observaron desde la superficie de la patrullera cómo había cuatro personas agrupadas en la popa de la mencionada embarcación, unas encima de las otras.

 

Coordenadas

Interrogado por los investigadores sobre las coordenadas donde se produjo la colisión, el patrón de la patrullera declara que a las 16.00 horas, cuando sale por un aviso de su centro de control, las coordenadas que ofrecen como la de una embarcación que se encuentra cargada de droga, según el helicóptero de ese mismo servicio de Vigilancia Aduanera, es 36 grados 8 minutos norte y 5 grados y 5 minutos oeste. Finalmente, agrega en su testimonio, la embarcación se encuentra en la posición 36 grados 5 minutos norte y 5 grados 7 minutos oeste. También dice que la embarcación estaba dispuesta para cuatro personas, siendo muy difícil la navegación de una persona fuera de los asientos destinados para ello debido a las velocidades que alcanzan estas embarcaciones.

Otro agente actuante precisa que la tripulación se dispuso a bajar a la embarcación siniestrada para comprobar que había cuatro personas y prestarle los primeros auxilios, aunque por su aspecto parecían ya fallecidas.

Prestados los primeros auxilios para comprobar si alguno se encontraba con vida, según la declaración, y no pudiendo en ese mismo lugar prestarle otro tipo de auxilio, se decide transportar los cuerpos y enseres de la embarcación a la patrullera para trasladarlos, lo antes posible, a la base marítima más cercana, siendo ésta la de Algeciras, como así se hizo.

En sus declaraciones, los agentes del SVA reconocen que la patrullera está dotada de sistema de grabación, aunque el mismo no se encontraba operativo en ese momento. El helicóptero también está dotado de sistema de grabación. Sin embargo el testimonio de otro de los agentes pone de manifiesto que supone que si tiene son grabaciones anteriores, ya que a pesar de ser el helicóptero el que facilita el objetivo, el mismo continuó hacia otra incidencia, no estando en el lugar cuando la patrullera llegó al punto señalado.

En lo que se refiere a los efectos encontrados en la embarcación, según los testimonios, eran zumos, comida, petacas de gasolina, ropa impermeable, algún teléfono móvil y un GPS.

La tripulación de la patrullera afirma que sufrieron contusiones, golpes y traumas en diferentes parte del cuerpo, compatibles con la colisión sufrida.

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