Sucesos/Tribunales

ENTREVISTA AL PRESIDENTE DE LA FEDERACIÓN "NEXOS", FRANCISCO MENA

"Lo que está ocurriendo en el Estrecho es que se le está echando un pulso al Estado"

Semirrígida abandonada en La Almadraba en enero del pasado año (C.A./ARCHIVO)
photo_cameraSemirrígida abandonada en La Almadraba en enero del pasado año (C.A./ARCHIVO)

Francisco Mena es el presidente de las coordinadoras del Campo de Gibraltar y de la federación gaditana que combaten el narcotráfico en la provincia andaluza. "Hay que ser conscientes de que lo que está ocurriendo en el Estrecho es que se le está echando un pulso al Estado", advierte el activista en una conversación con Ceuta Actualidad. 

Habían llegado sin ser invitados, urgidos por la necesidad, a bordo de una lancha semírrigida y, contra la querencia que habría de presumirse en su tripulación, buscando la protección de la Guardia Civil. En diciembre de 2016, cinco linenses arribaban al puerto de Ceuta apremiados por los disparos que, según relataron más tarde, recibieron desde una patrullera marroquí que los perseguía. Dos de ellos presentaban heridas de bala.

En enero del año siguiente, como un barco fantasma, las fuerzas de seguridad descubrían abandonada en Benítez una narcolancha. Una semana antes, la Guardia Civil se había dado de bruces con otra embarcación idéntica varada en la playa de La Almadraba.

El pasado día 17, Salvamento Marítimo rescataba de una situación apurada a los dos ocupantes de una embarcación en dificultades. Ambos, naturales y residentes en Ceuta, navegaban a bordo de una semirrígida de catorce metros de eslora provista de cuatro motores de 300 caballos de potencia. Tras llegar a puerto, fueron detenidos por la presunta comisión de un delito de contrabando.

Apenas cinco días más tarde, el Servicio Marítimo de la Guardia Civil interceptaba otra semirrígida cuya presencia había sido advertida a unas 10 millas de Ceuta. Al llegar al lugar, los agentes se encontraron con tres lanchas que, ante el acoso de los guardias, comenzaron a dibujar maniobras evasivas. La intervención concluyó con el decomiso de más de cuatro toneladas de hachís y sin detenidos.

francisco mena (foto de juan mena)Francisco Mena, en la sede de Onda Cero-Algeciras (JUAN MENA)

La crisis abierta en el Campo de Gibraltar por la infiltración de las redes dedicadas al tráfico de hachís y la desfachatez creciente de los narcos tiene también su reflejo a este lado del Estrecho. Francisco Mena es el presidente de las coordinadoras antidroga de la comarca gaditana y máximo responsable de “Nexos”, la federación provincia que aglutina a las entidades dedicadas a luchar contra el fenómeno del narcotráfico. El activista campogibraltareño lo deja claro en una conversación con Ceuta Actualidad: “Todo lo que ocurre en el Campo de Gibraltar tiene sus ramificaciones en Ceuta”.

Mena, un veterano combatiente del movimiento antidroga, insiste en que nadie que se encuentre tan próximo geográficamente al que hoy por hoy es el máximo productor internacional de hachís puede permanecer indiferente.

“Marruecos tiene una gran capacidad como productor de hachís. De hecho, en los últimos años, se ha convertido en el principal abastecedor del mercado europeo. Su proximidad ejerce necesariamente una incidencia negativa en el Campo de Gibraltar, Ceuta y otros puntos de la provincia de Cádiz”.

Lo que está pasando aquí no encuentra acomodo en la agenda de los partidos políticos. Lo que está ocurriendo en el Estrecho es que se le está echando un pulso al Estado

¿Cómo es posible que las redes de narcotráfico hayan llegado a tener una presencia tan extendida y grosera en la comarca?

Es algo que se ha ido larvando a lo largo de los últimos años. Lo que resulta evidente es que con esto ya no podemos acabar de la noche a la mañana. Los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado están haciendo un buen trabajo, pero esto no se soluciona sólo con policía. Hay que diseñar un plan integral, y cuando hablo de plan integral  incluyo a la acción de los jueces, los fiscales, las fuerzas de seguridad y las distintas administraciones, sobre todo en lo que concierne a sus competencias en el ámbito social y del empleo.

 

El miércoles próximo usted acudirá al Congreso requerido por la Comisión de Interior para exponer ante los diputados sus opiniones sobre la situación que se vive actualmente en el Campo de Gibraltar. ¿Qué reclamaciones planteará a los parlamentarios?

Bueno, hay que hablar de la Unión Europea. Europa tiene mucho que decir en todo esto. La droga que se alija por las costas de Ceuta y la comarca tiene como destino nutrir a los consumidores europeos. Bruselas mantiene con Rabat conversaciones acerca de inmigración, aranceles, pesca… Pues bien, también tiene que incluir en esa agenda la situación de las plantaciones que existen en el país vecino.

Otra cosa que echamos de menos en el movimiento antidroga es que lo que está pasando aquí no encuentre acomodo en la agenda de los partidos políticos. Desde mi punto de vista, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Albert Rivera, Alberto Garzón tendrían que haber venido aquí a hablar de narcotráfico. Hay que ser conscientes de que lo que está ocurriendo en el Estrecho es que se le está echando un pulso al Estado, y ese combate no lo podemos perder.

Las estructuras del narcotráfico están creadas donde están creadas. Lo último que harían sería abandonar su zona de confort

En febrero pasado, el rescate en el hospital de La Línea por un grupo de encapuchados de un narco que había sido arrestado puso la crisis campogibraltareña del narcotráfico en el punto de mira de los medios nacionales. Parece que la presión policial sobre las mafias ha aumentado desde entonces. ¿Puede este acoso a los narcos modificar las rutas de entrada de hachís a la Península?

Eso es algo que ya hemos vivido anteriormente. A principios de los años noventa se produjo una situación similar. Cuando hay mucha presión policial, los narcos buscan otros lugares. Eso pasó en el Campo de Gibraltar, y los traficantes se desplazaron a Barbate. Cuando la presión continuó, se marcharon a la desembocadura del Guadalquivir, a Sanlúcar de Barrameda.

Pero no olvidemos que las estructuras del narcotráfico están creadas donde están creadas. Lo último que harían sería abandonar su zona de confort. Aquí encuentran la complicidad de una parte de la población, sienten que disfrutan de cobertura…

 

A diferencia de otras épocas, estos narcos parecen más audaces, menos previsibles…

Son mucho más jóvenes y por eso, quizá, más impulsivos. El narcotráfico existe en el Campo de Gibraltar desde hace treinta años. En aquel entonces, sin embargo, la gente que estaba implicada era gente más madura, gente que “respetaba” la labor de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Ellos pensaban: “Yo sé que esto es ilegal y sé que usted es policía y está aquí para detenerme. Yo intentaré hacer lo posible para que no me detenga, pero yo no le voy a agredir”. Existía una norma no escrita que todo el mundo respetaba. Pero eso se ha perdido.

Ahora de lo que se trata es de recuperar el principio de autoridad para acabar con esa impunidad. Cuando el Estado desaparece aparece la impunidad.

Ya veníamos alertando de todo esto desde 2008. Dijimos: “Cuidado con la crisis, que va a haber gente que acabará viendo en el narcotráfico la solución a sus problemas”. Pero se nos ha escuchado poco

La sociedad campogibraltareña mantuvo una actitud muy combativa durante los años noventa contra el narcotráfico y las consecuencias sociales que de él se derivaban. ¿Esa conciencia se mantiene viva?

Nosotros estamos muy satisfechos de cómo resultó la última manifestación que se celebró en Algeciras. Pero no, la sensibilidad no es parecida a la de entonces. Y no es igual porque en los noventa la gente sentía que la droga le afectaba directamente. Todo lo malo estaba vinculado al consumo de heroína. Uno se revelaba contra el vecino que vendía droga porque sabía que su próximo cliente podría ser su propio hijo. Ahora, de algún modo, se tiene la sensación de que la droga que entra en la Península está de paso, en tránsito.

Pero lo que el ciudadano debe saber que lo que hoy pasa aquí sí va a afectar a su futuro. Con la imagen que se está proyectando de la comarca, ¿quién querrá venir aquí a invertir? ¿Qué maestro, qué médico, qué policía va a tener interés en venir aquí a trabajar?

Además, hay que tener en cuenta que el dinero de la droga está muy presente en la economía. Los narcos crean empresas con la única intención de lavar dinero. Les da igual que den o no beneficios, que sean o no rentables. Pero introducen una competencia desleal que perjudica a los empresarios honestos, a aquellos que sí necesitan que sus negocios sean rentables para poder sobrevivir.

Nosotros ya veníamos alertando de todo esto desde 2008. Dijimos: “Cuidado con la crisis, que va a haber gente que acabará viendo en el narcotráfico la solución a sus problemas”. Pero se nos ha escuchado poco.

 

El Gobierno parece decidido a legislar para ilegalizar las lanchas rápidas semirrígidas, unas embarcaciones que, en la práctica, no tienen más utilidad que la de trasegar droga. ¿Cómo puede influir esta medida en la lucha contra el narco?

Es algo que venimos pidiendo desde hace muchos años. Ya hace una década lo planteamos. Eso lo hizo Gibraltar para combatir el contrabando del tabaco. Hace años, era una escena habitual ver las “phantom” navegando a toda velocidad por la Bahía de Algeciras para descargar tabaco en la comarca. Y así fue hasta que el gobierno del Peñón dijo: “En mis aguas y en mi puerto no hay ni una embarcación de éstas más”. Y se acabó.

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