Sucesos/Tribunales

“Loquillo” asegura que no disparó y que oyó “como una explosión”

Uno de los forenses explica la entrada de la bala (C.A.)
photo_cameraUno de los forenses explica la entrada de la bala (C.A.)

M.A.M., alias “Loquillo”, ha asegurado este miércoles en la tercera jornada del juicio que se sigue en la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta por el asesinato de un disparo en la cabeza en 2015 del adolescente Youssef I.A. que no realizó ningún disparo en la noche de autos y que lo único que oyó fue un ruido “como de una explosión” y que cuando dio unos tres o cuatro pasos se encontró con la víctima en el suelo y otra persona que le acompañaba, el testigo, que estaba de pie.

Ha explicado que no vio a la persona que realizó el disparo y a “nadie en la zona”. También ha negado en su declaración que saliese del callejón, tal y como había asegurado el testigo en su deposición. Al igual que hizo el testigo, ha precisado, que salió corriendo del lugar, “llegué a mi casa y luego me fui con mis amigos de botellón”.

El acusado como presunto autor de acabar con la vida de Youssef I.A. ha negado de esta manera cualquier implicación en los hechos que se están juzgando y ha dejado claro que pasaba por el lugar y que se encontró con una persona tirada en el suelo y otra de pie.

Hizo especial hincapié en que el testigo ya dijo en la sala que lo había visto “pero que no o vio disparar”.

En respuestas a las preguntas del Ministerio Fiscal y de su abogado, reiteró que subía por la escalera que da al Polifuncional de la barriada del Príncipe y que quizá “si hubiese ido más rápido” igual podría haber visto al que disparó.

Fue interrogado sobre el motivo por el que permaneció escondido durante unos diez meses. En ese sentido, ha dicho que estaba asustado y “no sabía cómo enfrentarme al problema y cómo darle solución”. Ha agregado durante el tiempo que estuvo escondido lo “he pasado peor que el que he estado en prisión”. ”. Ha negado además que estuviese durante todo este tiempo protegido por jefes de banda alguna, “ya que no pertenezco a ninguna”.

Definió al Youssef, al que conocía del barrio, como un buen chico.

Pasado ese tiempo, y tras escuchar a su familia, decidió entregarse a la justicia porque “era lo mejor para que todo se aclarara, ha dicho. También ha declarado que estaba trabajando en una chatarrería y que tenía una pistola de balines plásticos y que posteriormente adquirió en el Corte Inglés una de fogueo.

 

Los antecedentes

El acusado también se ha referido a sus antecedentes penales, precisando que le “comieron la cabeza” para presentarse en la Jefatura Superior de la Policía y declarar que una pistola encontrada al “Pincho” era de su propiedad. “Solo tenía 17 años” y la Policía no “no me creyó”. Ha ofrecido explicaciones sobre un incidente con varios chavales de la barriada y que le llevó a un juicio en el Juzgado de Menores.juicio-el-loquillo-8

 

 Un disparo a larga distancia

La sesión se inició con las declaraciones de los forenses, que dijeron sobre la muerte de Youssef que recibió un disparo a larga distancia, esto es, a más de un metro de distancia. El proyectil entre por la mejilla derecha, le atravesó la cara destrozando venas y arterias y salió por debajo del pabellón auditivo izquierdo. Provocó una gran hemorragia que no pudo ser controlada por los médicos que le atendieron en el Hospital. Los forenses han precisado que la herida producida presentaba difícil solución por la zona en la que estaba.

También han declarado los técnicos especialistas en ADN, analistas de residuos y balística. Los primeros explicaron que en la ropa del acusado no habían restos de sangre, mientras que los de residuos pusieron de manifiesto que en las prendas enviadas a estudiar si aparecían restos de pólvora. Esto es, en un pantalón de deportes y en una camiseta, aunque esas prendas, según el testimonio del acusado, no eran las que llevaba en el día de autos. Fueron las que la Policía encontró en el registro de su domicilio.

Los de balísticas si aclararon un asunto clave en la causa. Los investigadores hallaron en el lugar de los hechos una bala y una vaina, y, posteriormente, en la casa del acusado otra vaina. Pues bien, los técnicos han precisado que la vaina y la bala encontrada en el lugar son ambas del calibre 9 milímetros parabellum, que solo se puede disparar con un arma corta, es decir, una pistola, mientras que la hallada en el registro domiciliario, también percutida, corresponde a una bala del calibre 38, que solo puede ser disparada con revólver de repetición. Por lo que una y otra vaina, las dos percutidas, nada tienen que ver entre sí.

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