Sucesos/Tribunales

Madre e hijo, detenidos en El Tarajal con 169 kilos de droga en el coche

photo_camera Dos de los acusados, que actualmente siguen en prisión./M.G.

La Guardia Civil valora la sustancia estupefaciente intervenida en la frontera en unos 265.000 euros

Segunda jornada del juicio por la muerte de Karim Mohamed, el trabajador de las Brigadas Cívicas que falleció después de recibir tres disparos en la barriada Príncipe Alfonso el día 24 de julio de 2011. La novedad en la vista oral, que se está celebrando en la Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta, es que la calificación del delito juzgado ha pasado de ser homicidio a asesinato.

La diferencia entre el homicidio y el asesinato es que para que se tenga en cuenta el segundo delito tipificado concurran agravantes sobre el homicidio. En este sentido, ahora los acusados se enfrentan a penas que podrian oscilar entre 15 y 20 años de prisión, mientras que el homicidio está penado con entre 10 y 15 años de cárcel. 

En el banquillo se sientan cinco personas, cuatro de ellas en situación de prisión. Estos cuatro son Hicham M.M., Mustafa L.M., Himad K.A. y Abdelmunin M.S. El quinto acusado, que se encuentra en libertad, con cargos es Yassin E.A. Son estos dos últimos, Abdelmunin M.S. y Yassin E.A. los que se disponían a declarar esta mañana. Por lo tanto, el juicio parece que se va a prolongar más allá de lo previsto, ya que están pendientes de declarar cinco policías nacionales, dos policías locales, y los civiles M.A.A., A.C.A.,, S.A.A., N.L.M. y M.A.A.,así como A.A.M. y de un agente del Cuerpo Nacional de Policía, quien prestará declaración mediante videoconferencia.

Momentos antes de iniciarse el juicio saltó una de las alarmas del edificio Ceuta Center en la zona reservada para la justicia -Audiencia Provincial y Juzgados de lo Penal, que ayer no tuvieron actividad en sala- que provocó cierta tensión. Hay que señalar que el juicio se está celebrando bajo extremas medidas de seguridad por parte de agentes de la Jefatura Superior de Policía, la mayoría de ellos protegidos con chalecos antibala. 

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