Sucesos/Tribunales

LA BANDA SE VALíA DE LA COMPLICIDAD DE GUARDIAS CIVILES

La presencia policial motivada por una operación antiyihadista disuadió a la red de tráfico de hachís desmantelada en marzo de "pasar" 3.000 kilos

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photo_camera Tres agentes de la UDYCO, durante la operación desarrollada en Ceuta el pasado marzo/ ANTONIO SEMPERE

La organización fletó dos transportes de hachís hasta la Península con una carga que alcanzaba los 5.200 kilos, según consta en el sumario del procedimiento al que ha tenido acceso Ceuta Actualidad. La droga, oculta en camiones, fue interceptada en Algeciras. La red se valía de la complicidad de agentes de la Guardia Civil destinados en el control fiscal y aduanero del puerto ceutí. 

La red de tráfico de hachís desmantelada el pasado 8 de  marzo en Ceuta por agentes de la UDYCO de la Policía Nacional y de Asuntos Internos de la Guardia Civil abortó un transporte de droga tras advertir que ese mismo día se estaba produciendo una actuación policial contra un grupo yihadista. El 23 de marzo, fecha elegida para el traslado de la mercancía, las fuerzas de seguridad detenían a cuatro personas acusadas de constituir una célula terrorista con voluntad de atentar. Entre los arrestados figuraba el ceutí conocido como el “talibán español”, que adquirió relevancia pública tras permanecer confinado dos años en la base estadounidense de Guantánamo. La presencia policial en las calles disuadió a los traficantes de su primera intención, según consta en el sumario del procedimiento judicial, al que ha tenido acceso Ceuta Actualidad.

La causa abierta a raíz de la operación policial investiga a ocho personas, entre las que se cuentan dos guardias civiles. La organización llegó a transportar más de 5 toneladas de hachís hasta Algeciras. Seis de los implicados han prestado nuevamente este lunes declaración ante la autoridad judicial.

Las investigaciones arrancan en el mes de noviembre de 2015, cuando los agentes de la UDYCO comienzan a seguir la pista de una organización dedicada a la introducción, almacenaje, abastecimiento, distribución y venta de cocaína en Ceuta.

Las pesquisas apuntan a K.A.A. como cabecilla de una red perfectamente jerarquizada encargada de la distribución de la cocaína en la ciudad. Dos meses después de iniciadas las investigaciones, la Policía descubre que la misma organización está implicada en el tráfico de grandes cantidades de hachís desde Marruecos a Ceuta con el propósito de introducir la droga en la Península.

Con esta intención, K.A.A. entra en contacto con H.A.H., a quien la policía considera jefe de una banda dedica al tráfico de droga mediante el procedimiento del “fondeo”. Esta segunda organización contrataba los servicios de submarinistas para depositar los cargamentos de droga bajo el mar que, posteriormente, serían recogidos por lanchas que los cargaban para su traslado a la Península. De hecho, en el transcurso de la investigación, se llegó a aprehender 206 kilos de hachís sumergidos en el mar.

En este punto, entran en liza otros tres investigados, que conformaban una suerte de empresa de servicios dedicada a burlar los controles policiales de la aduana mediante sobornos a agentes de la Guardia Civil.

A.D.M., alias “Pulpito”, responsable de este grupo, utilizaba como mediador a R.F.J., alias “Piraña”, quien se habría encargado de contactar con un agente de la Guardia Civil a quien se encomendó la tarea de persuadir a sus compañeros destinados en el control fiscal y aduanero. Éstos debían relajar las inspecciones con el fin de permitir el paso de los cargamentos de droga.

La Policía describe a A.D.M. como un traficante profesional acostumbrado a frecuentar a proveedores de droga a los que ofertaba sus servicios.

Los investigadores documentan al menos una entrega de 120.000 euros a “Pulpito” para ganarse la complicidad de algunos agentes destinados en el control fiscal.

 

Dos pases controlados

Ya bajo la vigilancia policial, el pasado 14 de enero la trama organiza el primer transporte de hachís hacia la Península. Un camión cargado con 2.200 kilos de droga embarca ese día superando los controles establecidos en el puerto ceutí. El vehículo es interceptado en Algeciras y la droga, incautada.

El agente de la Guardia Civil de servicio ese 14 de enero en el control fiscal y aduanero también lo estará el 24 de febrero, fecha del segundo pase organizado por la red.

Este último flete había sido inicialmente programado para 24 horas antes. Sin embargo, la operación fue abortada, probablemente después de advertir que ese mismo día se estaba produciendo la actuación policial contra el grupo yihadista.

El 24 de febrero la organización había programado un pase más ambicioso que el de enero. La Policía, conocedora de las intenciones de la banda gracias a las escuchas telefónicas y a los seguimientos practicados, permitió, de nuevo, que la droga viajara hasta Algeciras. El dispositivo policial consintió que el camión abandonase las instalaciones portuarias de la ciudad campogibraltareña. El vehículo fue finalmente interceptado por agentes de Vigilancia Aduanera en una estación de servicio próxima al puerto. El camión transportaba 3.000 kilos de droga.

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