Sucesos/Tribunales

El TSJA rebaja de 21 años y 8 meses a 13 años la condena de la mujer que mató a su marido con una bufanda en El Príncipe

Sala de vistas de la Audiencia Provincial (C.A./ARCHIVO)
photo_camera Sala de vistas de la Audiencia Provincial (C.A./ARCHIVO)

El tribunal considera que la acusada es autora de un delito de homicidio y no de asesinato al no apreciar la alevosía.

La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha rebajado de 21 años y 8 meses a 13 años de cárcel la condena impuesta la Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta a la mujer acusada de matar a su marido en marzo de 2019 tras asfixiarlo con una bufanda. El tribunal considera que la acusada es autora de un delito de homicidio y no de asesinato al no apreciar la alevosía.

Inicialmente, la Audiencia Provincial condenó a la acusada por un delito de asesinato con la atenuante de confesión y la agravante de parentesco y le impuso 21 años y 8 meses de prisión, la privación de la patria potestad respecto de sus tres hijos y el pago de una indemnización de 93.135,30 euros a cada uno de ellos. Ahora, el TSJA estima parcialmente el recurso de la defensa contra dicha sentencia y rebaja a 13 años la pena de cárcel, manteniendo el resto de pronunciamientos de la sentencia recurrida.

 

Antecedentes

Los hechos se remontan al 26 de marzo de 2019. La Policía Nacional detuvo a la mujer de 42 años después de que ésta confesara mientras prestaba declaración que había estrangulado a su marido, de 65, con una bufanda.

Ocurrió en la barriada del Príncipe. Fue la mujer quien se desplazó hasta las dependencias de la Guardia Civil en la frontera del Tarajal para comunicar que su marido había muerto en el interior de la vivienda del matrimonio donde se halló el cuerpo sin vida.

La Audiencia Provincial consideró probado que la condenada, “de forma sorpresiva y aprovechando la débil condición física” de su marido “y que se encontraba sólo en el domicilio común de ambos, de manera que no pudo desplegar una defensa mínimamente efectiva, utilizó una bufanda como un lazo alrededor del cuello del mismo, apretándola sobre dicha parte de su cuerpo para acabar con su vida, terminando por ocasionarle la muerte”.

 

Resolución del TSJA

El TSJA sustituye en su sentencia este párrafo de los hechos probados y considera que, la mañana del día 26 de marzo de 2019, la condenada, “encontrándose a solas con su esposo en el domicilio común de ambos, y aprovechando la débil condición física de éste, con el propósito de acabar con su vida, utilizó una bufanda como lazo alrededor del cuello del mismo, apretándola sobre dicha parte de su cuerpo para producirle la muerte, terminando por ocasionársela”.

 La Sala de lo Civil y Penal confirma el resto de hechos probados en la sentencia de la Audiencia Provincial, que expone que, después de dar muerte a su pareja, la encausada se dirigió a un guardia civil y le dijo que “creía que había matado a su marido”, tras lo que, a continuación, le dijo a un agente de la Policía Nacional “que había matado a su marido”, todo lo cual tuvo lugar “antes de que se hubiera dado inicio a cualquier investigación al respecto”. 

La defensa recurrió alegando que la acusada no habría actuado con alevosía, elemento “nuclear” que ha permitido en este caso la aplicación del delito de asesinato, argumento que el TSJA comparte al considerar que, “ni del informe de autopsia de fecha 24 de septiembre de 2019, ni de las actuaciones practicadas ante el tribunal del jurado, ni de los testimonios obrantes, puede deducirse de forma lógica, clara y contundente la afirmación de acometimiento sorpresivo y abusivo por el hecho de coger una bufanda, produciendo presión sobre el cuello de la víctima que finalmente causó la muerte”.

“Del relato fáctico del veredicto en este extremo no puede apreciarse pues la agravante de alevosía”, lo que determina la condena de la acusada por un delito de homicidio y no por un delito de asesinato. El TSJA, no obstante, sí aprecia la agravante de abuso de superioridad, ya que de los hechos declarados probados “sí quedó probada una superioridad medial (la agresora emplea una bufanda a modo de lazo alrededor del cuello sobre persona desarmada) y un objetivo aprovechamiento de las circunstancias del lugar (efectuar los hechos en la vivienda donde nadie podría socorrer a la víctima), unido todo ello a una inferioridad física de la víctima, de 63 años frente a los 42 años de la agresora”.

En orden a la determinación de la pena, el TSJA tiene en cuenta que se trata de un delito de homicidio, penado con entre 10 y 15 años de cárcel, en el que concurren dos agravantes (abuso de superioridad y parentesco) y una atenuante (confesión), lo que le lleva a imponer a la acusada 13 años de prisión, que es la pena prevista para el homicidio en su mitad superior y en una extensión “algo más agravada” a la vista de las circunstancias del caso.

Contra la sentencia del TSJA, dictada el día 3 de mayo, cabe interponer recurso de casación ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo.

Comentarios