Sucesos/Tribunales

EL CRIMEN DE JUAN, EL PELUQUERO

Dafne de la Peña: "Me encontré con uno de los asesinos de mi padre en la Feria"

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photo_camera Dafne de la Peña, ante el local que regentaba su padre y en el que se cometió el crimen/ ANTONIO SEMPERE

Dafne de la Peña, de 24 años, es la hija de Juan de la Peña, el peluquero asesinado en octubre del pasado año en su establecimiento de la calle Marqués de Santa Cruz. Transcurridos diez meses desde la comisión del crimen, los asesinos, aunque identificados, permanecen en paradero desconocido. “Quiero justicia, quiero que se haga algo”, reclama la joven.

DAFNE2“Quiero justicia, quiero que se haga algo”. La súplica emerge de los labios de Dafne de la Peña, una joven de 24 años, la única hija del peluquero Juan de la Peña (en la fotografía de la izquierda), asesinado hace ahora diez meses en su establecimiento de la calle Marqués de Santa Cruz.

El crimen conmocionó a la sociedad ceutí. Las circunstancias de la muerte revelaban la vesania y la saña con la que los asesinos se condujeron. “No pararon hasta que le quitaron la vida –narra Dafne con un hilo de voz- Yo vi el estado en el que se encontraba la peluquería, los charcos de sangre, las salpicaduras…”

La investigación policial permitió identificar a los asesinos, dos individuos a quienes se presume en Marruecos. Pero ninguno de ellos ha sido detenido a fecha de hoy.

“Estamos atados de pies y manos, la policía no nos proporciona información. Necesitamos la ayuda de la policía, no podemos hacer nada solos”, se queja Dafne.

La hija de la víctima reclama una actuación decidida de las autoridades para atrapar definitivamente a los asesinos de su padre y, sobre todo, alguna información sobre las pesquisas.

 

Un encuentro aterrador

Dafne ha resuelto romper su silencio después de haber vivido una de las experiencias más desconsoladoras de su vida. La joven asegura que durante las pasadas fiestas patronales vio a uno de los asesinos de su padre paseando por el recinto ferial.

“Yo lo conocía de haberlo visto el fin de semana del asesinato. Lo vi porque fui a visitar a mi padre a la peluquería, y estaba allí. Después de que sucediera todo, la policía me enseñó una foto. Era él”.

La joven recuerda su encuentro en el recinto ferial todavía con miedo. Según su relato, la presencia a escasos metros de ella de aquél a quien identificó como uno de los asesinos de su padre la perturbó de tal modo que su única reacción fue la de buscar refugio.

“Me quedé bloqueada. Corrí hasta mi casa, llorando, sin saber qué hacer. Más calmada, lo comenté con mi abuela y mis vecinas, y ellas me dijeron que tenía que hacer algo. Así que fui a la comisaría”.

Dafne regresó al recinto ferial acompañada por dos policías de paisano. Mientras, otros agentes peinaban el lugar para dar con el paradero del hombre a quien la joven había identificado como uno de los criminales. “No tuve que asegurarme de que era él. Era él”, insiste la hija del peluquero.

“Mi padre tenía amigos policías, y alguno de ellos me llegó a decir que si se lo encontraba la cosa dejaría de ser una cuestión profesional para convertirse en algo personal. Pero el tío desapareció, no sé si me vio, o si sospechó algo, pero el caso es que desapareció”.

 

Afán por conocer

Tras esta experiencia, Dafne se confiesa determinada a llegar hasta las últimas consecuencias para conseguir que los asesinos de su padre paguen por su crimen. “Mi intención es viajar a Marruecos, ir al consulado de España en Tetuán, hacer lo que sea, pero antes tengo que reunir información, necesito ayuda, para no actuar así, sin más”.

Durante todo este tiempo, la única fuente de información sobre el caso a la que ha tenido acceso la joven ha sido la contenida en el sumario de la causa.

“Después de leerlo fue cuando me hice una idea de cómo había sucedido todo, de cómo algunas de las cosas que se escribieron sobre el crimen no eran verdad. Dijeron que lo habían mutilado, y eso no es cierto. A pesar de los golpes que le dieron, él tenía ganas de vivir y luchó para intentar que no le quitaran la vida. Mi padre era la vida personificada”.

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