Asciende a 10 la cifra de fallecidos en un choque de trenes de alta velocidad en Adamuz
Al menos muertos y numerosos heridos en el descarrilamiento y choque de dos trenes de alta velocidad en Adamuz (Córdoba), que ha obligado a cortar la línea Madrid‑Andalucía y ha movilizado un amplio dispositivo de emergencias
Lo ocurrido este domingo en Adamuz (Córdoba) no es solo un siniestro ferroviario: es una tragedia que ha deja, por el momento, diez fallecidos, decenas de heridos, 25 de ellos en estado grave, y un número aún indeterminado de personas atrapadas entre los restos de dos trenes de alta velocidad.
El choque se produjo a las 19.39 horas, cuando un tren de Iryo que cubría la ruta Málaga‑Madrid descarriló en los desvíos de entrada de la vía 1 de la estación de Adamuz. El convoy invadió la vía contigua, justo en el momento en que circulaba por ella un Alvia de Renfe que viajaba de Madrid a Huelva. El impacto provocó también el descarrilamiento de este segundo tren.
A bordo del servicio de Iryo viajaban unas 300 personas. El descarrilamiento afectó especialmente a los coches 6, 7 y 8, según fuentes de la compañía. Renfe, por su parte, mantiene por ahora silencio sobre el estado del Alvia, aunque diversas fuentes confirman que uno de los fallecidos sería el maquinista del tren público.
Emergencias desplegadas y línea suspendida
La escena que describen los equipos desplazados es de enorme complejidad. Guardia Civil y bomberos trabajan contrarreloj para evacuar a los pasajeros, muchos de ellos desorientados, heridos o atrapados. Se ha instalado un puesto de campaña conjunto para coordinar la atención sanitaria y las labores de rescate.
Iryo ha lamentado “profundamente” lo ocurrido y asegura haber activado todos sus protocolos de emergencia, colaborando con Adif, Renfe y las autoridades para esclarecer las causas del siniestro, que por ahora siguen siendo “desconocidas”.
La consecuencia inmediata para miles de viajeros es la suspensión total de la línea de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, mientras que el resto de la red funciona con normalidad, según Adif. La compañía ha habilitado el teléfono 900 001 402 para familiares y afectados.
El accidente llega en un momento especialmente delicado para el tráfico ferroviario en el sur peninsular. Ouigo, otra de las operadoras privadas, ha anunciado la cancelación de miles de plazas entre Madrid y Andalucía, mientras Renfe activa un plan de rescate para recolocar a los pasajeros afectados.
Reacciones institucionales
La Casa de SM el Rey ha emitido un comunicado en redes sociales. "Seguimos con gran preocupación el grave accidente entre dos trenes de alta velocidad en Adamuz. Trasladamos nuestro más sentido pésame a los familiares y allegados de los fallecidos, así como nuestro cariño y deseos de una pronta recuperación a los heridos".
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha informado desde la red social X de que se encuentra en el Centro de Gestión de Red H24, siguiendo minuto a minuto la evolución del accidente.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha expresado que permanece “muy pendiente” de lo ocurrido y en contacto con las autoridades responsables.
El miedo en primera persona
Las redes sociales se han llenado de vídeos y testimonios de pasajeros que vivieron el accidente desde dentro. En algunos de ellos se escucha al personal ferroviario intentando mantener la calma y pidiendo colaboración a quienes pudieran prestar ayuda sanitaria.
“Si alguien tiene conocimientos en primeros auxilios, por favor que esté pendiente de las demás personas del coche”, se oye decir a un trabajador mientras trata de organizar la asistencia improvisada entre los propios viajeros.
Son imágenes que devuelven la dimensión humana de la tragedia: el desconcierto, el miedo, la solidaridad espontánea y la fragilidad que se instala en un vagón cuando la rutina del viaje se rompe de golpe.
La investigación para determinar qué falló en Adamuz acaba de comenzar. Para las familias de las víctimas, la noche será larga. Para el país, un recordatorio doloroso de que incluso en las infraestructuras más avanzadas, el riesgo nunca desaparece del todo.