Persecución de película en el Estrecho: la Guardia Civil intercepta 1,7 toneladas de hachís
Imágenes espectaculares de la persecución en alta mar. La Guardia Civil incauta 1,7 toneladas de hachís y detiene a cuatro narcos en aguas de Cádiz
Sin descanso. Sin tregua. Sin margen para la duda. En el Estrecho de Gibraltar, donde el tráfico de droga se ha convertido en una industria con tentáculos logísticos y combustible a medida, la Guardia Civil sigue plantando cara. Y lo hace como sabe: con determinación, con medios y con una vocación que no cabe en titulares.
Esta vez, el golpe ha sido certero. Una narcolancha de 14 metros, cuatro motores de 350 caballos y 1,7 toneladas de hachís a bordo. Cuatro detenidos. Y una persecución que parece sacada de una película, pero que es real. Tan real como el vídeo que grabaron los propios agentes mientras se jugaban el tipo en aguas de Cádiz.
El Estrecho, ese tablero de ajedrez
Chipiona, Sanlúcar, La Línea, Ceuta… nombres que suenan a mar y a verano, pero que también figuran en los mapas del narcotráfico como puntos de entrada del hachís procedente de Marruecos. Los narcos lo saben. Y lo explotan. Con violencia, con descaro, con lanchas que vuelan sobre el agua y con gasolineras flotantes cargadas de petacas de combustible que alimentan la maquinaria del delito.
Pero esta vez no les salió bien.
Gracias al SIVE —ese ojo que todo lo ve desde tierra—, la Guardia Civil detectó la embarcación sospechosa. A partir de ahí, se activó el protocolo: helicóptero en el aire, patrulleras en el agua y una persecución a toda velocidad que terminó con la lancha interceptada y los fardos requisados.
Petacas, trampas y una playa como escenario
Durante la operación, los agentes se toparon con otras dos embarcaciones vacías. No llevaban droga, pero sí intención: distraer, entorpecer, proteger la carga principal. No lo lograron.
Horas después, en la playa de Aguadulce, en Rota, el SIVE volvió a dar la alerta. Varios individuos acumulaban petacas de combustible, presuntamente destinadas a nuevas narcolanchas. Allí también actuó la Guardia Civil. Resultado: 114 petacas intervenidas y otras 10 ya cargadas en una neumática abandonada.
Un cuerpo que no se rinde
En el operativo participaron agentes del Servicio Marítimo Provincial de Cádiz, del SIVE y de la Unidad Aérea con base en Rota. Un despliegue que no solo frena cargamentos: también manda un mensaje. Aquí no se baja la cabeza. Aquí se lucha.
Porque en este tablero de ajedrez que es el Estrecho, cada movimiento cuenta. Y la Guardia Civil, una vez más, ha demostrado que sabe jugar. Y ganar.