Patrimonio ferroviario

La locomotora número uno vuelve a latir: Ceuta restaura su joya industrial para el turismo

Gabriel Fernández mostrando la locomotora, la joya del patrimonio industrial / S.I.

Se ha llevado a cabo una intervención artesanal que devuelve el esplendor a esta reliquia de 1917. El proyecto, con sello local y financiación europea, refuerza la apuesta turística por el patrimonio industrial

A simple vista reluce como nueva, pero no ha perdido ni una sola de sus cicatrices. La locomotora número uno de Ceuta, una reliquia de acero con alma centenaria, ha sido sometida a un profundo proceso de restauración y ya está lista para convertirse en una nueva pieza clave del patrimonio turístico de la ciudad.

La presentación de los trabajos de conservación y puesta en valor ha corrido a cargo del director general de Comercio, Turismo y Empleo, Juan Antonio Hidalgo, que ha defendido la apuesta del Gobierno ceutí por recuperar elementos de identidad local con potencial para reforzar la oferta turística. "Queremos que esta locomotora sea un aliciente más para que quienes visiten Ceuta encuentren también aquí una historia que contar", ha señalado.

El proyecto, financiado con fondos europeos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, ha supuesto una inversión de 51.998,96 euros y ha culminado en apenas cinco meses. No solo se ha logrado estabilizar la estructura y frenar la corrosión, sino que se han recuperado elementos originales como el foco, las ventanas o la emblemática placa de identificación —la famosa número uno—, que lucía perdida y dorada y ha recuperado su fondo negro original tras un minucioso trabajo de investigación.

Una máquina con memoria

Gabriel Fernández, técnico de la Sección de Patrimonio y responsable de dirigir las labores de restauración, ha guiado a los asistentes por la evolución de la intervención, cargada de simbolismo. “No queríamos una locomotora impoluta. Queríamos conservar su alma, su pátina, sus grietas. El paso del tiempo tenía que seguir estando ahí”, ha explicado.

Sáenz, Hidalgo y Fernández durante la presentación

La locomotora fue construida por la American Locomotive Company (ALCO) y llevaba más de 40 años abandonada. En 2022 se consolidó su estructura, pero no fue hasta ahora cuando se abordó una restauración integral. “Tuvimos que reconstruir piezas como se hacía hace un siglo, y hasta limpiamos el interior de la caldera a mano. En ella incluso se encontró carbón original”, ha relatado Fernández.

El proceso ha incluido la sustitución completa del suelo de la cabina, ahora accesible y seguro, el reacondicionamiento del tender —el vagón auxiliar que transportaba el carbón y el agua—, y la fabricación de nuevas piezas a medida, como pasamanos y soportes. Todo se ha realizado in situ, dentro de la propia estación.

De símbolo olvidado a motor cultural

La locomotora será protagonista de una teatralización prevista para después del verano, abierta a la ciudadanía. “Será una manera de presentarla en sociedad, de que los ceutíes la redescubran con nuevos ojos”, ha adelantado Hidalgo. La actividad contará con actores y estará diseñada como experiencia cultural para todos los públicos.

El proyecto, que ha requerido una colaboración estrecha entre distintas áreas del Gobierno, ha sido elogiado por todos los implicados. Hidalgo ha agradecido la implicación del arqueólogo municipal Fernando Villada, del técnico Gabriel Fernández, del coordinador de la Fundación Premio Convivencia, Ernesto Sáenz, y del ejecutor del contrato, Sebastián García León. “Todos han puesto algo más que trabajo. Han puesto corazón”, ha dicho.

Un paso más hacia un turismo con identidad

La restauración de la locomotora se enmarca en una estrategia más amplia de la Ciudad para reforzar el patrimonio cultural y convertirlo en un reclamo turístico diferencial. “No todo el mundo puede presumir de tener una locomotora centenaria en perfecto estado. Ceuta sí. Y ahora queremos que todos puedan conocerla, disfrutarla y sentirse orgullosos de ella”, ha concluido Hidalgo.

La locomotora número uno, testigo mudo del pasado industrial ceutí, vuelve a ocupar su sitio. Esta vez, como símbolo vivo de una ciudad que mira al futuro sin olvidar su memoria.