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Oda a la imbecilidad

Javier Díez Nieto |

Ceuta Actualidad | 27 de noviembre de 2017

Todos sabemos que una oda es una alabanza dividida en tres partes de rimas inesperadas, irónicas y llenas de contrastes que normalmente se cantan con instrumentos musicales, pero como en un artículo es imposible hacer sonar ningún tambor, intentaré al menos que con la sola idea de la estupidez, tocar con recios palos algún pellejo colgante de los idiotas, que suene a gusto de todos.

Todos sabemos que una oda es una alabanza dividida en tres partes de rimas inesperadas, irónicas y llenas de contrastes que normalmente se cantan con instrumentos musicales, pero como en un artículo es imposible hacer sonar ningún tambor, intentaré al menos que con la sola idea de la estupidez, tocar con recios palos algún pellejo colgante de los idiotas, que suene a gusto de todos. Porque, en esta oda quisiera hacer sonar claramente el órgano que me gustaría golpear a todos los imbéciles que nos insultan todos los días con sus absurdas ocurrencias.

Y empezaré con la primera parte dedicada a un tal José Montilla, cordobés,  actualmente senador autonómico en la cámara territorial a propuesta del Parlamento Catalán del que fue presidente hasta el 2010, y por tanto coautor de la debacle que el PSC sufre. Por cierto esta cámara es la que representa a todos los territorios en igualdad. Y este personaje en un arranque de supina estupidez se acordó de nuestra ciudad a la que considero irrelevante en la unidad territorial de nuestra nación. ¡Bien, cada uno puede pensar lo que quiera pero nunca puede decirlo públicamente y menos desde una tribuna como la suya!.

Yo creo que podría haber pensado en ese momento en muchas otras cosas y en otras personas cercanas a él, como las que yo recuerdo cuando leo todo lo que dijo, pero bueno así son las cosas. Pero hubo algo más que me preocupó y mucho, porque ¿Qué entiende este señor por soberanía y que hace en el senado? ¿Olvida que desde la Revolución Francesa el territorio depende de los ciudadanos, no del capricho de nadie en concreto y que cualquier parte de la nación es nuestra y nos corresponde a todos por igual? Se ve que este personajillo no fue a clase ese día, y bien… o ignora la historia o es un adocenado más de eso que conocemos como adoctrinamiento en las escuelas. ¡Bueno, en el fondo solo es una superlativa estupidez más!

Después he reflexionado sobre otra expresión que se multiplica constantemente en los medios de comunicación ¡Identidad! Pero me pregunto ¿Qué es la identidad? ¿Es algo que nos diferencia genéticamente a los seres humanos? Es decir, que los catalanes, los castellanos, los andaluces, los vascos, los gallegos, franceses, alemanes, ingleses, incluso de otros continentes, tenemos identidades diferentes gracias al suelo. ¡Miren!, tampoco lo entiendo, salvo que alguien me demuestre que de acuerdo con una región o territorio determinado, descendemos de diferentes monos y entonces a freír monas la teoría de la evolución de Charles Darwin. ¿No será que confundimos identidad con folclore, himnos y banderas? Creo que en el fondo solo es otra supina estupidez. ¡Y ya van dos!

Y rola, rolando he llegado a la tercera parte. Por cierto, creía que me iba a costar encontrar alguna que superase a las demás, pero no porque un tal Puigdemont me la ha ofrecido en bandeja. Pues no va y dice en una entrevista, que Cataluña debería votar si quiere seguir en la Unión Europea. ¡Idiotez superlativa la de este señor! Vamos, que se refugia en Bélgica buscando apoyos europeos y luego los define como un club de países decadentes y obsoletos. Sin duda ha perdido la presidencia catalana y además el oremus mental. ¡Y con esta nueva memez termino mi oda de tres partes!.

¡Oigan! hay muchísimas más estupideces pero ya no sería una Oda, sino una lista interminable de idioteces que nos crecen cada día y en cualquier lugar como los champiñones, y no quiero extenderme más!  Solo espero que alguien las ponga música para cantarlas a coro en los bares y calles de nuestras ciudades. Ah! antes de que me olvide, estoy ansioso de ver las imbecilidades con las que nos van a deleitar algunos ayuntamientos progres con la cabalgata de los reyes magos estas navidades.

Bueno, yo personalmente prefiero seguir caminando por la calle como hacemos millones de ciudadanos, que de forma gris seguimos sonriendo ante la estulticia que vemos y oímos a nuestros actuales próceres y gobernantes. Y aquí termino mi oda a la estupidez. Y sigo recordando la expresión inteligente de Pérez Reverte ¡El día del orgullo del gilipollas, no vamos a caber en las calles!

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