Sábado. 24.02.2018 |
El Tiempo
Opinión

Como socialista, pero sobre todo como madre defensora de la escuela pública y docente, no puedo obviar la respuesta de Bravo en el Congreso y el voto negativo del PP a una PNL que pedía mejoras en los recursos educativos de Ceuta. 

Desde hace un par de semanas, todos los partidos políticos de nuestra ciudad se han puesto a preparar su estrategia electoral para los próximos comicios. Unas elecciones locales que se presentan con un tono diferente al que se iba produciendo estos últimos años en nuestra querida ciudad.

Hay muchas maneras de formar parte de los parias de la sociedad, de aquellos grupos que no existen, que no tienen poder o influencia suficiente para ser tenidos en cuenta. Y esto es así porque en esta época de etiquetas en que vivimos nos encontramos con dos fenómenos que cada vez se perdonan menos. El primero es el de no tomar partido por una postura definida de antemano, no ser de la opción A o de la B. El segundo, pero no menos imperdonable, es no pensar como dicta la corriente políticamente correcta imperante.

El Ayuntamiento de Ceuta dio un paso atrás el día que dejó en solitario a la Agencia Tributaria para valorar si los envíos postales que llegan a Ceuta a través de Correos, tienen valor comercial o no.

A casi nadie con algo de vista se le escapa ya, que todo este asunto de la frontera es a estas alturas puro esperpento. Y es que lo que no se puede permitir es que toda una ciudad se encuentre sometida a los avatares de una cuestión fronteriza que no es más que el resultado de una maniobra premeditada por parte de Marruecos para llevar a Ceuta al colapso.

Y una vez más estaré en la Marcha por la Dignidad a pesar de que el juzgado de Ceuta haya archivo el caso sobre las muertes del Tarajal. Estuve desde el primer momento y la resolución judicial, la cual respeto aunque no comparta, no ha hecho que deje de pensar que ese día hubo una vulneración clara de los derechos humanos y que se dispararon contra unas personas por cometer el único delito de nadar para poder buscar una vida mejor, no sabemos si producto de una guerra o cualquier otro asunto que te otorgue la condición de persona refugiada, a la que tenemos obligación y deber de acoger. 

En derecho penal hay una definición de delito en el que se determina que este es la acción u omisión típica, antijurídica, culpable y conminada con una pena. Bien. Esta es la definición que se da al delito, es decir, que la acción u omisión esté tipificada, que sea antijurídica, culpable y que esté castigada con una pena.

La muerte de dos mujeres marroquíes, aplastadas por una multitud mientras esperaban un papel con un número que les permitía realizar el porteo del día de mercancías desde España a Marruecos, es un hecho impactante que los ceutíes hemos contemplado, una vez más, desde el otro lado del cristal.

Cuando somos niños nos intentan enseñar que la paciencia es una virtud. Tenemos frases, refranes, parábolas y fábulas de todo tipo para fomentarla, desde religiosas, donde Job nos ilustra sobre cómo hay que mantenerse impertérrito en nuestras convicciones por muchas calamidades que nos mande Dios o en las que se nos muestra que el camino del bien es poner la otra mejilla, hasta proverbios, como el de sentarse en la puerta de casa a ver pasar el cadáver de tu enemigo.

Al hilo de lo ocurrido en la AP-6, como consecuencia de la nevada en la zona, donde algunos ciudadanos han permanecido dentro de sus vehículos en un atasco hasta 20 horas, el Gobierno, incapaz de asumir su  responsabilidades como siempre, echa balones fuera en un alarde de tozudez y prepotencia, ¡cómo no!, genio y figura.

Desde hace un par de meses asistimos al  resurgir del sentimiento de unidad y patria y a la pérdida de vergüenza por lucir la bandera al margen de que juegue la selección española de fútbol. Y digo resurgir aunque quizás debería decir descubrir, el descubrimiento por parte de muchos de nuestra Constitución.

Es evidente que Ceuta por su ubicación necesita de la actividad del sector dedicado al suministro de combustible, pues no debemos olvidar que se encuentra situada en la segunda ruta mundial del tránsito marítimo de buques.

La edad es como la lluvia que nos cubre interminablemente, cambiando el color de nuestros trajes. Porque la vida nos va cubriendo de años que como racimos nos llenan de recuerdos haciéndonos algo más sabios y viejos. A veces, según pasan los años tenemos menos vientos, pero más fríos. Porque en la vida se acumulan los años donde el tiempo sigue esperando ávidamente las ausencias y experiencias que nos van empujando.