Opinión

The New System. Precoces, atrevidos y elegantes

Noche del sábado en La Sala, primera cita de The New System con el público local. Irrumpe con insolente descaro adolescente la formación caballa. Un inesperado soplo de aire fresco en el panorama de la música local. Sus componentes se aprestan a deleitar al público con un repertorio de versiones de artistas de la talla de Coldplay, Red Hot Chilly Peppers, Lana del Rey o Ceelo Green, demostrando no sólo buen gusto sino una evidente inclinación hacia los himnos generacionales.

Alvaro Duran

Noche del sábado en La Sala, primera cita de The New System con el público local. Irrumpe con insolente descaro adolescente la formación caballa. Un inesperado soplo de aire fresco en el panorama de la música local. Sus componentes se aprestan a deleitar al público con un repertorio de versiones de artistas de la talla de Coldplay, Red Hot Chilly Peppers, Lana del Rey o Ceelo Green, demostrando no sólo buen gusto sino una evidente inclinación hacia los himnos generacionales.

Crecidos sobre el escenario los cinco miembros se lucen en su puesta de largo, tras meses de arduo ensayo. Exultantes e insolentemente virtuosos, tocan con aplomo e ingentes dosis de calidad. Apenas se atisban las tradicionales mariposas en el estómago, notas y acordes cobran sentido y la armonía impera entre los cinco. Guitarras, piano, bajo, batería y voz casan a la perfección. El concierto comienza con un duelo instrumental en la más pura tradición del country norteamericano. Rugen las cuerdas. Se cuelan en el local los espíritus de Crosby, Stills, Nash y Young poseyendo a los músicos. El compromiso con esa música adorada se hace evidente y se transmutan los jóvenes en oráculos del éter. Los allí presentes se ven transportados en un trip psicodélico de incierto destino.

Sorprendente e increíble saber hacer de los bisoños The New System. Sin embargo el impacto se atenúa en cuanto conocemos las raíces musicales de este grupo. Sin restarles un ápice de mérito a sus artífices, conocemos que estas se encuentran entre los padres del folk americano  o la musa del soul Aretha Franklin, una de las influencias de Verónica, la carismática solista, junto a su imprescindible Amy Winehouse. Los eclécticos ceutíes serán dignos herederos y continuadores de este legado. The New System les rinden homenaje e insuflan esa savia nueva que trascenderá el presente para encontrar su hueco en el siempre hipotético futuro, impidiendo que su recuerdo caiga en el olvido. Y todo ello pergeñado por unos músicos cuyas edades oscilan entre los quince y veintiún años.

Crecidos a la sombra de las secuoyas de Nashville, los virtuosos hermanos Muñoz, Miguel Ángel a la batería y Jose María a la guitarra, se erigen en alma mater de la criatura, insuflando personalidad a temas propios y ajenos. En un momento de la noche llevan a cabo un solo de exquisita ejecución, al que se suman Gonzalo, al bajo, dando rienda suelta a su innato talento. Emulando a los anárquicos e incendiarios jalapeños, se desmelenan con un Rappers delight (The Sugarhill Gang) que haría enrojecer de envidia a las mismísimas hijas del Tomate. Gérard, la más reciente incorporación de la banda, se descubre como un músico total, que tan pronto agarra la acústica, canta o se pone a los mandos del teclado.

Tras el concierto abandonamos La Sala encandilados por el hondo calado de estos jovencísimos músicos de formación temprana con alma de artistas. Nos hemos convertido a su culto y nos declaramos desde ya fans irredentos de The New System. Aunque la espera valga la pena confiamos en que no tengamos que aguardar mucho hasta el próximo show.

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