Opinión

V

Las pesadillas de la adolescencia todavía nos alcanzan entrada la edad madura. 

anselmo

Quién podría haber dicho que aquella dama de profundos ojos azules y melena cardada era en realidad una alienígena reptiliana. Uno sale con los amigos a tomar un refrigerio y conoce a una joven monísima, queda sinceramente impresionado por su discreción e inteligencia, intercambia teléfonos, la llama un sábado por la tarde, vive una encantadora velada en su compañía, le propone ir al cine, ella acepta, ambos descubren la afinidad de sus almas mientras Clint Eastwood fotografía los puentes de Madison, sellan con un beso este sentimiento que ya va más allá del aprecio, la lleva a casa de su madre para demostrar sus honestas intenciones, la anciana abre la puerta, abraza a la joven y deposita en su mejilla un ósculo rojo y redondo, la invita a pastas y té roiboos y, cuando menos lo espera, mientras la anciana le muestra un tapetito de macramé que acaba de confeccionar con las indicaciones del “Burda”, la muchacha despliega una sibilante y vibrátil lengua bífida, dilata las mandíbulas y se merienda a la autora de nuestros días. No puede uno fiarse de nadie.

Si hemos de juzgar los acontecimientos sucedidos en nuestro país en los últimos días, habremos de concluir que las pesadillas de nuestra adolescencia continúan acosando a los conservadores españoles aun alcanzada la edad madura. La prevención y la desconfianza, virtudes que parecen serles connaturales, les han permitido durante años ocupar las altas magistraturas del Estado, mantener alejada a España de la amenaza de las ideas deletéreas que emponzoñarían el fértil humus del solar patrio y, dicho sea de paso, evitar que un extraterrestre con forma de lagarto venga a zampárselos –“precisamente ahora, cuando acabo de ser nombrado concejal de Alumbrado”.

Los conservadores no se fían y miran con recelo a Pedro Sánchez y a quienes han votado a favor de su moción de censura. Buscan las escamas emboscadas bajo la piel que delaten su verdadera condición. Hernando ya ha constatado que el futuro Gobierno del país, además de paritario, será de sangre fría: “Aún estamos a tiempo de impedir que abarroten sus alacenas con las carnes undosas y nutritivas de nuestros subsecretarios, nuestros directores generales, nuestros tesoreros y nuestros asesores, gente que ha demostrado una trayectoria intachable y un profundo amor a la patria. Porque para eso han venido. Para comérsenos a todos”.  

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