Opinión

Hipótesis para el futuro

No cabe duda de que los resultados que nos han dejado las últimas elecciones generales se prestan a cualquier hipótesis. Cualquier conjetura puede parecer buena, según de donde venga, según quién se aventure a formularla. Hay cóctel para todos los gustos. Hay una, sobre todas, que viene de quienes apelan a la responsabilidad, “por el bien de España” dicen. Lo malo es que a éstos, a menudo, se les olvida los españoles. Su teoría consiste en mezclar al PSOE, PP y Ciudadanos. Bueno, esta solución es buena para quienes la plantean, pero no deja de ser como querer mezclar agua y aceite y ellos lo saben.

No cabe duda de que los resultados que nos han dejado las últimas elecciones generales se prestan a cualquier hipótesis. Cualquier conjetura puede parecer buena, según de donde venga, según quién se aventure a formularla. Hay cóctel para todos los gustos. Hay una, sobre todas, que viene de quienes apelan a la responsabilidad, “por el bien de España” dicen. Lo malo es que a éstos, a menudo, se les olvida los españoles. Su teoría consiste en mezclar al PSOE, PP y Ciudadanos. Bueno, esta solución es buena para quienes la plantean, pero no deja de ser como querer mezclar agua y aceite y ellos lo saben.

No me referiré a otras hipótesis más que no sea la unidad de la izquierda que es la que yo también propongo, por diferentes razones, pero principalmente   porque el pueblo así lo ha decidido. Los españoles han votado mayoritariamente por la izquierda, aunque esta opción se encuentre fragmentada en este momento y parte de ella en terrenos prohibidos, con contenidos en sus programas inasumibles para el resto. Cierto es que al problema referéndum habría que echarle un poco de imaginación y apartarlo del camino. Este escollo, aunque admite discusión, no admite solución del gusto de los independentistas.

En ese posible acuerdo sí se defenderán los intereses de los españoles, de todos. Con ese acuerdo, el conjunto de la izquierda debería darse cuenta de la importancia que éste tiene, por la necesidad de desalojar y desactivar de las estructuras del Estado y de las administraciones públicas a todos los políticos que en la actualidad ocupan puestos de responsabilidad en todas ellas y reformar lo que haya que reformar. Ese debe ser uno de los primeros objetivos.

Un malintencionado paso del Gobierno del PP, aprobando los Presupuestos Generales del Estado para el 2016, le ha salido mal, y facilita las cosas a cualquier posible coalición de izquierda a corto plazo; habida cuenta, además, de que después de estas elecciones, el PP no podría formar ningún gobierno que no fuese un juguete en manos de la oposición y que finalmente fallecería de muerte prematura. Eso sí, en esas condiciones con un adelanto de las elecciones, sin acuerdo, los beneficiados seguirían siendo el PP.

Tampoco esa coalición de izquierda que nos gobernase tendría que agotar la legislatura hasta el último día, solo es suficiente con que hicieran las reformas que pudieran consensuar y se aseguren de que el sistema va a garantizar que los chorizos que andan sueltos acaben entre rejas.

Paso a paso. 

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