Opinión

Campañas

La campaña electoral avanza con absoluta monotonía. Las promesas electorales de hoy siguen pareciéndose mucho a las de ayer y las controversias continúan alimentadas más por un afán de teatralidad estudiada que por un verdadero propósito de abrir un debate fructífero.

La campaña electoral avanza con absoluta monotonía. Las promesas electorales de hoy siguen pareciéndose mucho a las de ayer y las controversias continúan alimentadas más por un afán de teatralidad estudiada que por un verdadero propósito de abrir un debate fructífero.

Emilio Carreira, uno de los miembros de la candidatura que el popular Vivas presenta a la Asamblea, reflexionaba para Ceuta Actualidad acerca de las campañas electorales. Carreira sostenía que en la actualidad las campañas electorales resultan demasiado largas para los ciudadanos y, quizás, no tengan la incidencia sobre los resultados finales que pudiera presumirse en un principio.

Es posible. Pero, largas o cortas, la principal objeción que cabe oponer a las campañas electorales es su incapacidad para satisfacer el fin que se les presume: orientar el voto del ciudadano, abrir reflexiones útiles acerca de la cosa pública. No sirven para nada de esto. La responsabilidad de que sea así recae, obviamente, en los partidos políticos, cuyos dirigentes han hecho de los procesos electorales un mero trámite. Un trámite tedioso que se repite cada cuatro años.

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