Opinión

La desazón del señor Zornoza

El tópico de la convivencia intercultural constituye un recurso retórico cuyo rastro puede seguirse con facilidad en los discursos oficiales y las promociones turísticas. Hasta que un dios intruso irrumpe en el templo del dios verdadero y todo se va al traste.

El obispo de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza Boy (C.A.)
photo_camera El obispo de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza Boy (C.A.)

El tópico de la convivencia intercultural constituye un recurso retórico cuyo rastro puede seguirse con facilidad en los discursos oficiales y las promociones turísticas. Hasta que un dios intruso irrumpe en el templo del dios verdadero y todo se va al traste.

A falta de un “convivenciómetro” que permita evaluar sin género de duda la capacidad de los ceutíes para compartir espacio social con el diferente, puede concluirse que, hoy por hoy, no resulta posible pronunciarse tajantemente al respecto. Sin embargo, el escándalo que, al parecer, ha ocasionado en el Obispado la presencia de una imagen de Ganesh, deidad hindú, en la iglesia de África da cuenta del nivel en el que, no pocas veces, se plantea el debate.

La cuestión, al parecer, reside en la afrenta que, a juicio de la jerarquía católica, se ha infligido a los creyentes que veneran al dios verdadero (atribución que, desde los tiempos de Astarté, Ra, Apolo e incluso más acá, ha resultado siempre muy disputada, todo hay que decirlo).

La delicada piel de la que ha hecho gala el señor Zornoza, obispo de la diócesis, revela su desconocimiento absoluto de la realidad social de Ceuta. Más allá de que la cantinela de la “convivencia ejemplar” se compadezca o no con el día a día de los ceutíes, lo cierto es que no resulta descabellado suponer que ningún caballa, incluida la mayoría de los católicos, va a escandalizarse por el gesto amistoso propuesto por la comunidad hindú hacia sus conciudadanos cristianos.

Habremos de aquietar la desazón del señor Zornoza: ningún miembro de la Hermandad del Rocío va a convertirse al hinduismo, aunque sea por una mera cuestión práctica: Benarés queda mucho más lejos que Almonte.

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