Opinión

Más allá de los gladiolos

La Consejería de Medio Ambiente ha considerado razonable invertir 160.000 euros en plantas de decoración. Sin poner en duda la vocación estética de las autoridades del ramo –no pretende ser un chiste fácil-, no podrá reprocharse que haya quien estime estrafalario un gasto de esta índole. La oposición municipal así lo ha hecho.

La Consejería de Medio Ambiente ha considerado razonable invertir 160.000 euros en plantas de decoración. Sin poner en duda la vocación estética de las autoridades del ramo –no pretende ser un chiste fácil-, no podrá reprocharse que haya quien estime estrafalario un gasto de esta índole. La oposición municipal así lo ha hecho.

Quizás quienes critiquen el destino que se pretende dar a este dinero público exageren. La visión de un bulevar repleto de buganvillas, jacintos y nomeolvides les disuadiría, seguramente, de su cicatería.

Más allá de los gladiolos, este gasto que juzgamos desmedido se antoja una alegoría del uso de las arcas municipales que nos han acostumbrado a aceptar. ¿Cuántas petunias podríamos comprar con el dinero que el Gobierno de la Ciudad invierte en publicidad institucional? ¿Resulta razonable pensar que las necesidades publicitarias de la Ciudad exigen el desembolso de una cantidad de dinero tan indecente?

¿Cuántas camelias podrían hermosear nuestras calles si dedicáramos a su adquisición el montante de los sueldos que se pagan a los asesores contratados por el Ayuntamiento?

¿Cuál sería el equivalente en crisantemos del gasto dedicado a la explotación de un establecimiento hotelero o de una escuela hípica?

Al menos las flores huelen bien.

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