Opinión

Las elecciones

Cerradas las urnas, las dos urnas, las de las elecciones generales y las de la Asamblea de Ceuta y al Parlamento Europeo, se pueden y se deben extraer ciertas conclusiones extraordinariamente útiles para el análisis de como somos y nos comportamos los ceutíes.

Tras la celebración de las primeras, el vuelco electoral había devuelto, tras décadas, a colocar por delante de todos al PSOE, relegando al PP, omnipresente vencedor durante más de veinte años, a un puesto bastante comprometido, por debajo de un partido nuevo como VOX, que dejó hecho trizas el mapa político del centro derecha en Ceuta, puesto que, hasta Ciudadanos, obtuvo en esas elecciones un resultado que a todos hacía pensar que el ocaso del PP iba en serio. Caballas, MDyC no concurrieron y de una u otra manera alentaron a los suyos a votar al PSOE, que fundamentó su campaña en promesas en los barrios considerados más marginales y de población de religión musulmana.

Tras el sopetón de esta cita y con un escaso mes de margen, llegaron las locales y europeas, con mayor número de listas electorales en competición y los resultados sin ser muy dispares a los producidos en las elecciones generales, si han supuesto un cambio significativo en los resultados finales, pero sobre todo han consolidado un cambio social importante sobre las condicionantes de la población a la hora de votar. Y es que el mal llamado voto musulmán, que sólo es el voto de ceutíes que libremente practican una religión concreta, no se deja atraer por los movimientos políticos que dicen representarlos a ellos mejor que nadie, véase MDyC y Caballas. Ese voto, importante si suponemos que vota en bloque, representa mas de un tercio de todo el voto de los ceutíes; pero he ahí el primer gran error de algunos, porque ese voto no funciona en bloque ni tampoco se siente más atraído por líderes de religión musulmana que por otros de religión cristiana o de ninguna confesión en concreto. Esos miles de votantes han votado como cualquier otro ceutí: sólo se han inclinado por quien más confianza les ha dado para garantizarles un futuro de prosperidad y de tranquilidad, en Ceuta, su ciudad y en el contexto de una única nación: España. Ha sido un voto repartido, dónde parece que el PSOE ha mantenido una buena cosecha, pero dónde el PP ha recuperado parte del porcentaje de electores perdido en las elecciones generales y ya, muy por detrás, algo han recogido los de Caballas y MDyC, que no ha podido convencer a un electorado maduro, de que con ellos a los musulmanes les iba ir mejor, ni de que PP y PSOE nunca han sabido entender los problemas de los ceutíes de religión musulmana.

Creo sinceramente, que los hijos de Ceuta que profesan la fe musulmana, han dado una respuesta contundente y madura a todos los partidos políticos. Han dicho alto y claro que ellos, no en bloque, sino cada uno se ellos, no son propiedad de nadie y que tienen un pensamiento crítico bastante desarrollado. Que votan por la izquierda o por la derecha, pero que no votan mirando a una mezquita, al igual que los que profesan la fe cristiana no votan mirando a una iglesia, sino a las listas electorales y sus compromisos. Que necesitan ayuda, como cualquier otro ciudadano, pero que no son distintos, sino iguales y que quieren vivir en una ciudad donde la prosperidad llegue a todas las personas y a todos los rincones y que la paz y la tranquilidad estén garantizadas.

El PP ha ampliado su espectro electoral, alejándose de una escora que era reclamada por muchos. A pesar de la remontada, debe reflexionar, porque son muchos los votantes que ha perdido desde aquellas primeras victorias. Y debe reflexionar sin miedo, porque esos mismos votantes que ahora han depositado su confianza en el PP, todos ellos, cristianos, musulmanes, judíos, hindúes, todos insisto, se sienten también incómodos con la inmigración irregular, la inseguridad y la falta de claridad en las reglas de juego con el vecino Marruecos, del que demandan respeto y lealtad institucional. Decía que el PP ha ampliado su espectro, tal vez a costa de desprenderse de una parte del mismo que ha pujado por una deriva hacia la derecha. No sé si es posible tanta síntesis, pero lo que sí me queda claro es que en Ceuta ya nadie es de nadie.

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