Opinión

Política turística y futuro incierto

Nuestra ciudad sufre una de sus mayores crisis y no solamente en el ámbito financiero. La evolución de la ciudad nos deja un marco socio económico preocupante.

A un año de elecciones municipales constatamos que problemas tan importantes como la frontera, el puerto, la inmigración, el empleo, la crisis económica y la delincuencia se hacen un hueco perenne en Ceuta.

Las soluciones no son ni fáciles ni rápidas pero ninguna administración tiene un plan de viabilidad a medio plazo para sacar a este pueblo del círculo de retroceso y caos en el que se encuentra.

La frontera sigue en su dinámica de estructura anticuada y no acorde a las necesidades actuales, el puerto se ha convertido en una plataforma inmobiliaria y ha dejado de lado su actividad principal. La gestión migratoria continúa en su dinámica de gasto incontrolado. El empleo es un tema ausente dentro de las prioridades de los representantes públicos. La crisis económica es una forma de vida con la que los ciudadanos estaremos habituados a convivir eternamente y la delincuencia menor y la de cuello blanco ennegrecen y empeoran el panorama social.

Los responsables locales presentan políticas deportivas, de transportes e inversiones para generar un nuevo oasis que desembocaría en la famosa política turística que nos salvaría de terminar en una ciudad cementerio, pero viendo los numerosos problemas sin resolver y la dependencia externa (Europa, Marruecos, gobierno central) para solucionarlos, no queda mucha esperanza para que Ceuta vuelva a ser la Perla del Mediterráneo.

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