Opinión

La caseta y el banco

Uno de los misterios de la humanidad será identificar quién tiró el cochinillo en el Camp Nou el día que Luis Figo apareció con la camiseta del Real Madrid y Joan Gaspart se encargó de lanzar fotocopias de billetes de diez mil pesetas. Una trifulca que llenó de éxtasis a los aficionados e hizo que alguien lanzara la cabeza del cochinillo al césped blaugrana cuando el portugués Figo se disponía a lanzar un saque de esquina.

Ahora resulta que en la playa de Benítez tras las multas y sanciones por efectivos de la Guardia Civil y del Ministerio de Fomento a todo tipo de acampadas, barbacoas y casetas por doquier, alguien de la barriada ha dado un toque de atención a una descomunal caseta de unos cinco metros montada por todo lo alto al mejor estilo de una jaima o una pagoda para el disfrute de la familia o patriarca de una prole que allí pusiera sus reales para disfrutar de un día de playa.

En mis estudios sobre algunas anécdotas cuarteleras de esos tiempos de mili, traigo a comparación un banco que había en uno de los rincones de un acuartelamiento de un cuartel de instrucción de los años setenta, a resultas que lo habían pintado quizá para mejor lucimiento el día de la jura o porque ya le tocaba.  Sea por lo que fuere, alguien ordenó que se colocara un soldado de centinela para vigilar que nadie se sentara en el banco, porque estaba recién pintado.

El banco se había secado y todo el mundo podía sentarse a pasar las horas de ocio y esparcimiento pero ya en la orden del día seguía el centinela asignado al banco y así se incluyó en el turno de guardia como una orden más para el servicio de vigilancia del cuartel. Esta anécdota fue recogida por algunos historiadores como una de las rutinas más que se registraron en el servicio militar español.

He querido introducir a modo de ironía por las coincidencias y paradojas de la vida que haya pasado la mayor parte del verano una caseta allí montada en medio de la playa de Benítez sin que ninguna autoridad competente haya reparado en tomar nota o hacer una investigación sobre el terreno. Si bien, visto que ha pasado los meses de junio, julio y agosto y no haya llegado un camión de fomento y se haya encargado de requisar la caseta que bien podría utilizarse para fines sociales o para las carreras de la mujer o alguna celebración para el CETI.

Al final lo dejamos igual pero nos esforzamos a la hora del café en el desayuno o a la hora del tapeo para recordar el cochinillo, el banco del cuartel con el soldado de guardia durante veinte años y para remate la caseta mas grande que un cometa, en medio de la playa Benítez.

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