Opinión

El asedio político

Siéntate a la puerta de tu casa y verás el cadáver de tu enemigo pasar. No se trata esta vez de un refrán sino de un proverbio de origen chino, que traducido resulta sentarse pacientemente junto al río y ver pasar el cadáver de tu enemigo flotando.

Siéntate a la puerta de tu casa y verás el cadáver de tu enemigo pasar. No se trata esta vez de un refrán sino de un proverbio de origen chino, que traducido resulta sentarse pacientemente junto al río y ver pasar el cadáver de tu enemigo flotando.

Este proverbio llama a la paciencia frente a la adversidad. Soy heredero y depositario de la cultura oriental, y ser paciente ante este tipo de resistencias pasivas, de victorias de la paciencia -que, si bien no se ajustan a las costumbres occidentales en las que me desenvuelvo- en ocasiones puede ser recomendable, según me inculcó mi padre.

A la hora del café, de la comida, de la merienda y de la cena la misma cantinela: las tramas de corrupción que jamás se habían destapado en este país y las referencias que las acompañan. Me refiero a eso del laudo, el proyecto de ley, la prima de riesgo, los acuerdos plenarios, la mordida, los ere…

Se va a tener que crear otra Guardia Civil para empaquetar cajas, abrir ficheros, precintar oficinas, sacar paquetes de papeles y llevar en los furgones a personajes con corbata y con chaqueta. La UDYCO ha hecho un trabajo descomunal y bárbaro en esta ocasión en Ceuta.

Muchas veces uno se pregunta en quién se puede confiar: en el puño y la rosa, la gaviota, la irrupción del coleta que acapara todo el descontento que campea por la piel de toro y el de los que añoran a la hoz y el martillo…

En estos cinco años he vivido de todo un poco, he asistido con rabia contenida a seminarios, congresos, cursos, jornadas y exposiciones para ver las mismas caras, los mismos barrigones, los mismos cuentistas y más de lo mismo.

Los discursos añejos y el sinfín de trolas y promesas, las consejerias, los diputados, los cargos electos, los asesores, la prima, la hermana, el cuñado, el hijo, el yernísimo y siempre en la planta de arriba, en la de abajo y en las áreas destinados.

Uno se cuida, se informa, estudia, se relaciona, compara vivencias e historias de pasadas legislaturas, procura estar presentable, pasar por culto y vivir acorde a los tiempos que corren. Parabienes, palmaditas y felicitaciones para, al final, ver a esos personajes que desvirtúan los principios y la ética de cada partido. Siempre escuché que al sediento, por muy mal que fuera la cosa, el agua nunca se le negaba.

Recuerdo cuando llegaban las vacaciones y te daban las notas sabiendo que habías aprobado. Te ponías con esa cara feliz mirando a la playa para disfrutar todas las tardes, pensando en el premio por el trabajo bien hecho.

Me siento feliz y contento como un niño con los zapatos nuevos por como al final el tapón de la olla exprés saltaba. Sí, esa olla grande de la que todo el mundo raja y despotrica y que al final ha destapado todas las esencias y condimentos del guiso. Ha salido hasta la hora en que se tiraban un pedo.

Quizá tendría algo de razón el que se quejaba en las ventanillas de todos los organismos por donde iba, y me decía: “Javier, las cosas hay que hacerlas chillando y tú te portas muy bien y eres muy educado, y eso no vale”.

Me sentaré en el río como decía el proverbio oriental a ver pasar el muerto. No sé si me descubriré o me reiré o me quedaré impasible, porque ellos jamás tuvieron compasión de mí.

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