Opinión

Rompimos las cadenas

Tuvieron que pasar cuarenta años, más o menos la edad que tengo, para poder ver el traslado de  Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado Medinaceli.
Poder participar sin agobios ni molestias de mi fe cristiana y católica, disfrutar plenamente de mi Semana Santa, vivir el traslado desde su casa en la iglesia de San Ildefonso, en la populosa barriada de El Príncipe Alfonso, formaron parte de atardeceres memorables. Ceuta entera te acompañaba, Señor de Ceuta, con su Virgen de Los Dolores. Cogíamos  autobuses, en peregrinación sentimental y patriótica, subíamos a los rincones caballas que tenía perdidos en el olvido. 

Tuvieron que pasar cuarenta años, más o menos la edad que tengo, para poder ver el traslado de  Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado Medinaceli.
Poder participar sin agobios ni molestias de mi fe cristiana y católica, disfrutar plenamente de mi Semana Santa, vivir el traslado desde su casa en la iglesia de San Ildefonso, en la populosa barriada de El Príncipe Alfonso, formaron parte de atardeceres memorables. Ceuta entera te acompañaba, Señor de Ceuta, con su Virgen de Los Dolores. Cogíamos  autobuses, en peregrinación sentimental y patriótica, subíamos a los rincones caballas que tenía perdidos en el olvido. 
Cinco mil personas, un gran despliegue de seguridad logística y operativa, perros detectores de explosivos, helicópteros con infrarrojos, escoltas y policías traídos desde la Península, vallas y calles cortadas, máxima seguridad, un gentío impresionante, nuestros convecinos de aquellas latitudes, mirando impresionados cómo Ceuta cristiana  subía a estos rincones de Dios a acompañar, en momentos de devoción y fe, a Jesús de Medinaceli.
Liberación de un preso, que acompaña a su libertador, cristianos andando por la calle, musulmanes expectantes acompañando en ventanas y balcones, vecinos y amigos de toda la vida. Aquí llevo mi cultura y mi religión dando suspiros entre rezos y pasiones y de saetas desgarradas.
Lástima que vecinos y casi hermanos de toda la vida tengamos que echarnos un pulso para poder participar de cada religión. Ceuta de cuatro religiones,  Ceuta de cuatro culturas. Qué más quisiera yo romper esas cadenas y poder salir por Ceuta, por cualquier barriada, como dios manda, sin tanto escolta, helicópteros y policías. Hoy por ti mañana por mí. A fin de cuentas estábamos acompañando a dios por nuestras calles de Ceuta. Hoy  recuerdo con añoranza que el cautivo nos había rescatado.  

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