Opinión

¡Que me digan que en España no hay democracia!

Esto es así y se engañan aquellos que dicen que en España no hay democracia. Sobre todo cuando la integridad española se enfrenta y se defiende de una grosera cruzada ideológica que una mínima fracción de la ciudadanía catalana ¡Nunca de la mayoría!, poseída por una nueva fe que llaman independencia, se enfrentan a la milenaria unidad nacional.

En el fondo, aun cuando su movimiento es claramente regresivo, este grupo de aventureros  independistas poseen un furor casi religioso en su revolución, que solo se basa en el extraño sentimiento de unirse entorno a unos jefes revolucionarios que con sus voraces bocas llenas de dientes, les permiten considerarse dentro del cerrado envoltorio de su deseo de identidad como los descendientes de una comunidad  más importante que la de su nación

Pero hay que reconocerles un mérito. Toda España mira a su comunidad, preguntándose ¿qué pasa o pasara? Y nos lo preguntamos aun cuando reconocemos la realidad de que estos independentistas catalanes, juntando falsedad tras falsedad, son simplemente un aburrido movimiento revolucionario que necesita estar ocupado en algo, pretendiendo fundar un orden nuevo y restaurar ¡Todavía no sé qué, ni para qué! Solo es cuestión de tiempo para que la realidad se vengue de ellos y que lleguen al punto de que incapaces de engañar a nadie más, sus falsedades se vuelvan ineficaces y sino ¡que sea lo que Dios quiera! Porque así, de ser un simple principado de Aragón, que nunca fue corona o reino, ahora defendiendo falsas tradiciones apoyadas en particularísimos relatos, que nunca existieron, asumen la absurda verdad de una histórica identidad vistiéndola con el derecho a ser una nación excluyente de los demás territorios, tanto españoles como europeos.

Pero analicemos aunque sea superficialmente la composición de las futuras listas electorales de los independentistas que con una mezcla de arrogancia y oportunismo, victimismo, ceguera y falsedades se presentan a las elecciones generales de diciembre en Cataluña. Es decir de los líderes independentistas, que desde la cárcel cuentan mil embustes que no interesan  ya a casi nadie. Así tenemos a futuros elegidos del ahora llamado Juntos por Cataluña, como Puigdemont, expresidente cesado y refugiado en Bélgica, perseguido por la justicia española y cuya extradición junto con otros cuatro de su grupo está en marcha, y algunos otros de su partido en la cárcel. Por otra parte tenemos a varios miembros de ERC, con su líder Oriol Junqueras, también en prisión, que se presentan a las elecciones y la ANC… Bueno…para hacerlo breve, que es lo que me pide mi amigo Alfonso Conejo. Vamos, todo un elenco de presos y fugados, que con ansias de dirigir a los demás en un futuro no muy lejano se presentan desde las prisiones. De la Gürtel, de los Eres, de la Púnica, de los papeles de Panamá y del paraíso…ya hablaremos otro día, que también tiene tela la cosa.

Y mientras, todos estos aldeanos independentistas, siguen erre que erre con la idea de desconexión de su nación y de Europa. Ósea, que piensan seguir manteniéndose fuera de la ley que todos nos dimos sin arrepentimiento alguno, como lo demuestran las bufonadas de nuestro Rufián o las viscerales declaraciones de la nueva pasionaria Rovira. Después de todo, lo único que los mantiene son sus mantras, que les permite seguir con sus falaces mensajes de. ¡España nos roba; Europa esta con nosotros; no hemos podido ser independientes porque han utilizado las porras y la violencia; nos hemos adelantado y no estábamos preparados; hemos medido mal los tiempos etc etc. En fin, que de espaldas a la realidad, siguen lanzando mensajes absurdos a sus adocenados seguidores que no queriendo ver la miseria que están llevando a su región, se creen todo lo que dicen de una arcadia catalana prospera y feliz.

Pero bueno esto es la democracia en España y por eso se les permite presentarse a las elecciones legítimamente convocadas por un estado que desprecian.  Y ya para terminar todos estamos pensando en que la reforma constitucional o en que la reforma de la ley electoral y otras más son necesarias. ¡Qué tontería! ¡Si aquí, lo más urgente es reformar el reglamento de prisiones! Ya que así estos futuros próceres de los ciudadanos, podrán desde la cárcel y los juzgados celebrar sus plenos de gobierno, para que aun encerrados puedan dirigir, legislar y gobernar a toda una nación libre y fuera de las rejas.

¡Así que no me digan que en España no hay democracia!

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