Opinión

¿Y la fruta envenenada de la frontera?

Hace unos días un compañero amigo, cuidado, no es un simple compañero que apenas sea amigo y a quien es mejor no darle la espalda por seguridad personal, me pregunto por qué no escribía sobre la frontera. 

Javier Díez Nieto Vacia
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Hace unos días un compañero amigo, cuidado, no es un simple compañero que apenas sea amigo y a quien es mejor no darle la espalda por seguridad personal, me pregunto por qué no escribía sobre la frontera. Terrible dilema, pero como es alguien a quien aprecio, y en quien en su día, podía confiar cuando nos enfrentábamos a problemas serios donde incluso la seguridad personal estaba en juego, me siento obligado a pensar en su pregunta. Por ello, y aunque quizás el título de lugar a la sorpresa, ya que alguno se preguntara, ¿Qué tiene que ver lo dulce con el amargor que produce a nuestros policías la frontera de Ceuta, donde solo hay control, pobreza, especulación y muchos, muchos problemas económicos y personales? Porque a fuer de sincero, nuestra frontera es esto, ¡Nada y todo para nuestra ciudad! ¡Y el progreso de Ceuta como ciudad, depende casi con exclusividad de su frontera!

Porque, lo que no debemos olvidar es  que nuestra conflictiva frontera es el objetivo final del bienestar de nuestra ciudad, donde se unen ambos sabores dulces y amargos. Y así nuestro nivel de bienestar siempre dependerá de ella. Por eso, todos los ceutíes sabemos que necesitamos de su fluidez de tráfico. ¡Qué contradicción! Pero es que en ella se une todo al mismo tiempo: intereses nacionales, intereses económicos, intereses profesionales y sobre todo intereses políticos. ¡Qué contubernio, para los simples funcionarios encargados de su seguridad como  miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad, que como centinelas destinamos allí para defendernos! Y luego, cuando siempre fiscalizados políticamente cumplen lo que lo que les exigimos, los maltratamos mediáticamente. ¡Qué necedad!

Yo creo, que conocer algo es fundamental si queremos transformarlo. Por eso debemos saber que es verdaderamente una frontera.  Y así, sabemos que la frontera es simplemente una barrera que sirve para mantener a un territorio determinado, asegurando una forma política y segura de una sociedad que  intenta que sus ciudadanos puedan disfrutar y vivir bajo unas mismas formas legales para todos. Es decir, ¡Frontera es seguridad para los que están dentro de ella! Al menos esa fue la intención en su creación…defender y dar seguridad a ciertas formas sociales de vida y de civilización tan duramente conseguidas. Porque la fronteras se hicieron para asegurar la vida  de los de dentro frente a los de fuera. Por ello, el control hacia los que entren, se basa en que lo sean conforme a nuestras leyes y normas, donde serán respetados y defendidos como a los demás nacionales. Y así en nuestra ley se sobreentiende que dice…”Gentes que pacíficamente y legalmente entren para ser defendidos con el mismo deber y derecho a la igualdad con los demás”.

Miren, la ley 30/1984, de 2 de agosto (B.O.E. de 3 de agosto de 1984), para la reforma de la función pública, en su artículo 10 establece los Delegados del Gobierno y los Gobernadores civiles…”Corresponde a los Delegados del Gobierno en relación al personal que haya sido destinado a los servicios periféricos de ámbito regional, y a los Gobernadores civiles en relación con el personal destinado a los servicios periféricos provinciales, el ejercicio de las competencias que la legislación vigente atribuye a los Subsecretarios y a los Directores generales en relación al personal de los servicios periféricos de la Administración del Estado, sus Organismos Autónomos y de la Seguridad Social, sin perjuicio de la superior dirección que corresponde a los Departamentos ministeriales”. Es decir, que los funcionarios de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad dependen orgánica, funcional y directamente de los  Delegados de Gobierno, luego son ellos… los políticos los únicos y máximos responsables de su éxito o fracaso.

El problema está en que los políticos, dependen de la opinión pública que se somete al inestable voto popular, que cada cuatro años les mantiene en sus puestos. Luego, ¿Dónde está la realidad diaria de nuestros centinelas fronterizos en su día a día? Y sobre todo ¿Cómo pueden defenderse de sus responsables?. 

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