Sábado. 25.11.2017 |
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Opinión
Javier Díez Nieto
18:04
12/11/17

Hoy toca hablar de Europa

En la vida de cada uno siempre hay pensamientos que se recogen de otros. Esto me pasa a menudo, ando por la cabeza que otros han expuesto en sus libros y luego me paro en la mía masticando sus ideas.

Hoy toca hablar de Europa

En la vida de cada uno siempre hay pensamientos que se recogen de otros. Esto me pasa a menudo, ando por la cabeza que otros han expuesto en sus libros y luego me paro en la mía masticando sus ideas. Por eso desde la estupidez del nacionalismo catalán, he vuelto a recordar aquello que en su día leí de uno de los pensadores que más ha influido en mi forma de pensar.

No sé si alguien lo recuerda, se llamaba José Ortega y Gasset el autor de esa gran obra, que tituló “La rebelión de las masas”. Título de libro que todos recuerdan, aunque son muy pocos los que la han leído y meditado cada frase y párrafo de los que allí se muestran.

Porque ya sabemos, cada día hay más gente que no leen literatura, ¡así nos va!, pero como yo sí que lo he leído, al menos en dos o tres ocasiones, me acordé que también que este magnífico pensador, anticipándose a su tiempo, había publicado alguna de sus conferencias en la revista de occidente, concretamente en el Arquero, donde bajo el título de “Meditación de Europa”, explicaba y argumentaba la idea de una urgente necesidad de organizar unos estados unidos europeos e incluso de un mercado común. Ya que consideraba que la unidad europea era algo que ya estaba ahí desde el remoto pasado y por ello era una idea que merecía la pena realizar, defender y propagar.

Por ello, rebusqué en mi pequeña biblioteca dicho libro, y de nuevo lo releí. Así, recuperé sus meditaciones sobre este estado supranacional que actualmente tenemos, y antes de seguir escribiendo sus reflexiones, quiero hacer constar mi conformidad de tener a toda una Europa unida. De esta manera leí frases como esta: ”La unidad de Europa no es una fantasía, sino que es la realidad misma, y la fantasía es precisamente lo otro: la creencia de que Francia, Alemania, Italia o España son realidades sustantivas, por tanto, completas e independientes”. ¡Vamos… casi nada en pocas e inteligentes palabras! Es más, continua diciendo, ”Su equilibrio consiste esencialmente en la pluralidad de su existencia. Si esta pluralidad se pierde, aquella unidad dinámica se desvanecería!Creo que esto es lo que debe ser la unión europea.

Con ello, intenta explicarnos que las comunidades supranacionales superan a las de la propia nación que hasta las permite fundar su propia existencia en el todo de la supra nación. Porque ninguna nación europea se ha desarrollado ni conseguido llegar a su forma plenaria sino es gracias a un fondo supranacional. Consecuentemente, consideraba a las pequeñas comunidades inmaduras, como tambiénl o considera Claudius Juncker, presidente de la UE, cuando decía que las ideas independentistas son el veneno de la integración europea. Porque seamos lógicos, la unión europea es una extraordinaria proyección de todos sus estados miembros sobre su propio porvenir. De esta manera los aldeanos y absurdos independentismos son solo meras formas de encapsularse de forma utópica y ucrónica en un futuro estúpido y retrogrado.

Y como decía José Ortega Y Gasset, los nacionalismos independentistas solo son producto de gente estreñidas y ridículas, que de forma elemental, irreflexiva e irresponsable atacan el credo intelectual y moral de la Europa del futuro. Porque en el fondo el independentismo son solo una forma medieval más de someter más o menos, a los otros. Y este es un caldo de cultivo magnifico para los mediocres demagogos que ahora mismo extreman e intentan alcoholizar la conciencia de una región para alterar la convivencia pacífica de la vida de todos los europeos.

Y esto de alcoholizar las conciencias sometiendo a los otros, es lo que han intentado conseguir tanto los dirigentes dela ANC, como los de Ómnium y otros muchos del fallido proceso catalán con sus deletéreos discursos, y que ahora, al fin, comen en la cárcel todos los días. Porque ellos no quieren saberlo, pero la vida de una región no consiste en ser lo que ya se es por tradición, sino que hay que entenderla como algo que pertenece a una unidad mucho más amplia de progreso, como actualmente lo es Europa.

Pero, lo que verdaderamente me ha sorprendido y sorprende todavía es que la universidades catalanas, siempre embriones de ideas nuevas de progreso, dejen de mirar su futuro y solo vean la historia que está a la espalda de su tiempo. Luego, ¿Qué están aprendiendo nuestros jóvenes catalanes, que en vez de crear su propia historia dejan que esta pase por encima de ellos?. ¿Ignoran que la realidad de una Europa unida sin independentismos nacionalistas, no es una fantasía, sino que la fantasía es precisamente su absurdo independentismo?

Hoy toca hablar de Europa