Opinión

¿Imputación justa o imputación útil?

Quizás el título sorprenda. Pero esta es una expresión jurídica que siempre me ha sobrecogido. Porque con ella estamos encontrando algo que muchos no hemos querido en la justicia. Y cuando esto ocurre parece que es para siempre. Porque la palabra imputación unida a la detención declarada en la prensa suena a borbollón de aguas sucias en los personales ríos insalubres que manchan las reputaciones personales. Y la reputación personal es la piedra angular de cualquier político local o nacional. ¡Es algo irrenunciable! Pobres de aquellos que se dediquen a la política. Todos sabrán cual puede ser la forma de apartarlos de ella. ¡La imputación!

Quizás el título sorprenda. Pero esta es una expresión jurídica que siempre me ha sobrecogido. Porque con ella estamos encontrando algo que muchos no hemos querido en la justicia. Y cuando esto ocurre parece que es para siempre. Porque la palabra imputación unida a la detención declarada en la prensa suena a borbollón de aguas sucias en los personales ríos insalubres que manchan las reputaciones personales. Y la reputación personal es la piedra angular de cualquier político local o nacional. ¡Es algo irrenunciable! Pobres de aquellos que se dediquen a la política. Todos sabrán cual puede ser la forma de apartarlos de ella. ¡La imputación!

Seamos serios. ¿De verdad la gente comprende lo que significa jurídicamente imputación, por cierto, ahora llamada investigación? Porque jurídicamente imputación significa inseguridad en la denuncia ante meros indicios o tozudez del abogado acusador, al tiempo que el derecho del acusado a ser aconsejado jurídicamente para su propia defensa. Es decir, se precisa el juicio final para analizar si son ciertos los hechos de la acusación, ¿o estamos ante una nueva modalidad popular del auto de fe de la Inquisición, donde cualquiera podía ser acusador absoluto sin pruebas y tenía que ser el acusado quien demostrase su inocencia? Porque recordemos que: “Demostrar la inocencia es mucho más difícil que demostrar la culpabilidad” ¡No lo sé! Pero cuando la gente sale a la calle, convirtiéndose en plebe, es capaz de destruir a cualquiera por el simple gozo de ver caer a quienes creen más poderoso. Y porque la palabra imputación es simplemente una nueva forma de mirar la realidad de una mezquindad política, tan denostada hasta la saciedad por los medios de comunicación y las gentes. En fin, ¡Robespierre no está enterrado del todo!

Estas son reflexiones muy personales sobre lo que está aconteciendo en nuestro país y también en nuestra casa. Casa alterada porque hemos leído y visto cómo se detenía a gentes importantes ante el gozo del runrún de la calle, ahora con ciertos visos de realidad. Quizás el problema en este caso es que han sido antes detenidos con gran expectación de los medios. ¡Y luego, en libertad imputados con cargos! Pero en los más de los ciudadanos solo queda la impresión de su detención. ¡Suficiente para ser considerados culpables sin posibilidad de defensa! No es lo mismo ser llamados a los juzgados y después ser imputados que ser detenidos y después imputados. La convicción de su culpabilidad con la detención adquiere dimensiones exponenciales, difícilmente superadas e indefendibles ante el pábulo de las conversaciones ciudadanas.

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