Balance anual de la gestión en Ceuta

"La pobreza es una realidad persistente si tomamos como medidor la tasa de desempleo y la precariedad laboral que continúan siendo problemas endémicos en Ceuta"

Nuestra Ciudad ha vivido un año marcado por desafíos en diversos ámbitos, especialmente en salud, pobreza y condiciones de vida de las barriadas. Expondré un análisis objetivo de la situación y las necesidades más acuciantes, según mi criterio.

El sistema sanitario actual sufre una sobrecarga considerable, agravada por la pandemia y el aumento de la demanda. La falta de personal médico especializado y la escasez de recursos materiales han generado listas de espera prolongadas y dificultades para atender a la población ceutí de manera adecuada.

La pobreza es una realidad persistente si tomamos como medidor la tasa de desempleo y la precariedad laboral que continúan siendo problemas endémicos en Ceuta, lo que ha generado un aumento de familias en el umbral de la pobreza con desigualdades que no se pueden superar, estas familias se han visto especialmente afectadas por la crisis económica, requiriendo de protección social que el gobierno actual no ofrece.

Las barriadas cuentan con desigualdades espaciales porque siguen presentando importantes carencias en infraestructuras básicas como el saneamiento, la vivienda y los espacios públicos. La falta de inversión en estas zonas está generando un sentimiento de abandono entre sus vecinos, ampliando las brechas sociales, un claro ejemplo es el barrio de Benzu.

¿Qué necesita realmente nuestra urbe?

Inversión en sanidad para reforzar el penoso sistema sanitario contratando a más personal médico con sueldos dignos y que sean equiparables a los de la península.

Creación de empleo, impulsando políticas activas que fomenten la creación de puestos de trabajo de calidad y adaptados a las necesidades reales del mercado laboral local.

Invertir en infraestructuras rehabilitando barriadas, la construcción de nuevas viviendas a través de empresas locales de la construcción y mejorando los servicios públicos.

Ceuta, sigue siendo altamente dependiente de la economía marroquí y del comercio transfronterizo, lo que la hace más vulnerable a las fluctuaciones económicas y políticas externas. Nuestra economía sigue siendo y será poco diversificada con una fuerte dependencia del sector servicios.

Uno de los talones de Aquiles, se encuentra en la inversión en infraestructuras de transporte y comunicaciones para mejorar la conexión de Ceuta con la península y facilitar el comercio y el turismo. Un tema capital, es nuestro presente para que nuestra Ciudad pueda seguir creciendo, por lo que hay que apostar por la juventud. El desempleo juvenil es un problema importante, especialmente entre los jóvenes menos cualificados.

Resumiendo, el futuro de nuestra Ciudad pasa por el apoyo incondicional a nuestros jóvenes y es fundamental que las instituciones, las empresas y la sociedad civil trabajen de forma conjunta para construir un futuro mejor para esta generación y las venideras.

“Es en la juventud de Ceuta donde reside la capacidad de transformar nuestra Ciudad en espacios más inclusivos y equitativos”