Hacienda: La Devoradora de los Ciudadanos

Hacienda / M.Zapico

"Cuando el recaudador se convierte en depredador y la ley en letra muerta", artículo de opinión de José Antonio Carbonell

Hay una frase que todos hemos escuchado alguna vez: "Hacienda somos todos". Es uno de esos mantras que nos repiten constantemente para que aceptemos sin rechistar cada nuevo impuesto, cada subida fiscal, cada vuelta de tuerca más al sistema tributario.

Pero la realidad es muy diferente. Hacienda no somos todos. Hacienda es una maquinaria implacable que devora a los ciudadanos con una voracidad que haría sonrojar a los recaudadores más despiadados de la historia.

Y lo hace, además, transgrediendo sistemáticamente sus propias normas, aplicando impuestos abusivos, y convirtiendo la presunción de inocencia en un chiste cruel donde el ciudadano es culpable hasta que demuestre lo contrario… si es que puede permitirse demostrarlo.

La inversión de la carga de la prueba: culpable hasta que demuestres lo contrario

En cualquier estado de derecho civilizado, existe un principio fundamental: la presunción de inocencia. El acusador debe probar la culpa, no el acusado demostrar su inocencia.

Pero Hacienda opera exactamente al revés.

Te envían una liquidación. Te acusan de deber dinero. Y tú tienes que demostrar que no es así. Tú tienes que aportar las pruebasTú tienes que contratar abogados y asesores fiscales que te cuestan una fortunaTú tienes que dedicar meses, a veces años, a defenderte.

Mientras tanto, Hacienda puede embargartebloquearte cuentasarruinarte la vida. Todo basándose en una simple liquidación que emiten ellos mismos, sin necesidad de demostrar nada previamente.

Como señaló el jurista Francisco de Vitoria ya en el siglo XVI: "La potestad pública está para servir al bien común, no para oprimir a los ciudadanos". Pero parece que Hacienda no leyó ese memo.

El economista y filósofo Friedrich Hayek, premio Nobel de Economía, advirtió sobre este peligro: "Cuando el gobierno tiene el poder de quitarte tus bienes sin un proceso justo, has dejado de ser un ciudadano libre para convertirte en un súbdito."

Y eso es exactamente lo que somos ante Hacienda: súbditos, no ciudadanos.

Los impuestos abusivos: cuando robar se llama "recaudar"

Hablemos claro de algunos de los impuestos más abusivos que Hacienda nos impone:

El impuesto de sucesiones: pagar por heredar de tu familia

Imagina esto: tu padre trabaja toda su vidaPaga impuestos sobre su salario. Paga IVA en todo lo que compra. Paga impuestos sobre su casa, su coche, sus ahorros. Cuando muere, el Estado ya se ha llevado más de la mitad de lo que ganó en vida.

¿Pero no es suficiente? No. Ahora tú tienes que pagar impuestos por recibir lo que quedó después de que el Estado se llevara su parte durante décadas.

Es pagar impuestos sobre algo que ya fue gravado una, dos, tres veces. Es doble, triple, cuádruple imposicióndisfrazada de legalidad.

El propio Adam Smith, padre de la economía moderna, estableció en el siglo XVIII que un sistema tributario justo debe evitar la doble imposición. Pero Hacienda hace oídos sordos.

El impuesto de plusvalía municipal: pagar aunque pierdas dinero

Este es de los más sangrantes. Vendes tu casa. Pierdes dinero porque la compraste más cara de lo que la vendes. ¿Lógica básica? Has tenido una pérdida, no una ganancia.

Pero el ayuntamiento te cobra igualmente por la "plusvalía" que supuestamente has obtenido. Te cobran por un beneficio que no has tenido.

Incluso el Tribunal Constitucional ha declarado este impuesto inconstitucional en ciertos supuestos. ¿Y qué han hecho muchos ayuntamientos? Cambiarlo ligeramente y seguir cobrándolo.

La tributación sobre la inflación: el robo silencioso

Cuando suben los precios por inflación, tus ahorros valen menos. Has perdido poder adquisitivo. Pero si tienes esos ahorros en un depósito que te da un 2% de interés, y la inflación es del 5%, Hacienda te cobra impuestos sobre ese 2%.

Es decir, has perdido un 3% real, pero Hacienda te hace pagar impuestos como si hubieras ganado algo.

El economista Milton Friedman lo dejó claro: "La inflación es un impuesto sin legislación". Y cuando además te cobran impuestos sobre las pérdidas que te causa la inflación, el robo es doble.

La presión fiscal real: más del 50% de tu vida trabajas para el Estado

Hacienda y los políticos nos hablan de tipos impositivos del 20%, 30%, 45%… Pero esa es solo una pequeña parte de la historia.

Cuando sumas IRPFSeguridad SocialIVAimpuestos especialesIBIimpuestos autonómicos y locales, el resultado es claro:

Más del 50% de lo que produces va a parar a las arcas públicas.

Eso significa que trabajas más de seis meses al año solo para pagar impuestosMás de medio año de tu vida laboral se va en alimentar a la maquinaria estatal.

Como dijo Thomas Jefferson"Un gobierno lo suficientemente grande como para darte todo lo que quieres, es lo suficientemente grande como para quitarte todo lo que tienes."

Las transgresiones sistemáticas de Hacienda

Pero lo peor no son los impuestos en sí. Lo peor es cómo Hacienda transgrede sistemáticamente la ley:

  • Liquidaciones masivas sin análisis individual

  • Embargos preventivos sin sentencia

  • Interpretaciones abusivas y retroactivas

  • El uso del miedo como herramienta de recaudación

Todo ello convierte al ciudadano en un indefenso frente al Leviatán.

La verdad incómoda

Hacienda no es "todos nosotros". Hacienda es una maquinaria diseñada para extraer la máxima cantidad de recursos, utilizando métodos abusivos, y operando con una impunidad intolerable.

Y lo hace pisoteando principios básicos del Estado de Derecho:
presunción de inocenciaseguridad jurídicaproporcionalidadno retroactividad.

Como sentenció Friedrich Hayek:
"La libertad económica es condición necesaria de la libertad política. Quien controla todos los medios de un hombre, controla al hombre mismo."

Y en España, Hacienda controla más de la mitad de los medios de cada ciudadano.