Opinión

Renovación frente a inmovilismo

La gran familia popular celebra en estos días la decisión de su expresidente, Mariano Rajoy, de abrir el partido a toda su militancia, y más concretamente de brindarnos la oportunidad de participar activamente en la elección del presidente nacional. Para lo cual se aprobó mayoritariamente un sistema a doble vuelta a la que optaron por primera vez seis precandidatos: Soraya Sáenz de Santamaría, María Dolores de Cospedal, Pablo Casado, José Manuel García Margallo, José Ramón García y Elio Cabanes. Un proceso abierto en el que la militancia apoyó de manera mayoritaria a la ex vicepresidenta del Gobierno de Mariano Rajoy, Soraya Sáenz, y al ex vicesecretario de comunicación del partido, Pablo Casado.

La militancia popular afrontó ilusionada la regeneración del partido en el XIX Congreso Nacional apoyando de manera decisiva la candidatura que representaba la renovación frente al inmovilismo, la candidatura encabezada por el joven dirigente que había transformado nuestra anquilosada política de comunicación, Pablo Casado. A partir de ese mismo instante comenzó la andadura para recuperar la confianza de un electorado desilusionado, pues no podemos obviar como dejamos escapar, en tan solo cuatro años, a más de 3,5 millones de simpatizantes que alimentaron a nuestros dos grandes rivales políticos en el centro derecha español: Ciudadanos y VOX.

Es momento de recordar algunos de los planteamientos liberales conservadores, que conquistaron nuestros corazones, y recuperaron las esperanzas perdidas con un nuevo proyecto de integración en el que la ideología recuperaba posiciones de privilegio: “Propongo la defensa de la libertad individual y económica: bajos impuestos, administraciones eficientes; la defensa de la unidad de España, más aún con el desafío independentista en Cataluña pero también lo que estamos viviendo en País Vasco y Navarra; la seguridad muy focalizada en la lucha contra el terrorismo; la defensa de la familia y de la vida y todas las políticas sectoriales que dependen de ahí: educación, pensiones, sanidad; y la eficacia de la honestidad...»

La tarea no será fácil, no estará exenta de dificultades, de obstáculos en el camino, en el que tendremos no solo que luchar decididamente contra el mayor aparato mediático de nuestra corta historia democrática, sino también con los pequeños reductos de inmovilismo aún existentes en algunas de nuestras territoriales, pero que con trabajo, dedicación, esfuerzo y sacrificio seremos capaces de superar. Nuestra mente y nuestro trabajo debe centrarse en reeditar los resultados cosechados en las Elecciones Generales celebradas el domingo día 20 de noviembre de 2011, un proceso electoral en el que alcanzamos el 44,63% de los votos escrutados, casi 11 millones de votos, que nos dieron la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados con 186 escaños. Sin ninguna duda, renovación frente a inmovilismo.

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