Opinión

Wanted alive or dead

Con lo ocurrido en Barcelona estos días, no dejan de hacerse publicaciones en las redes sociales de solidaridad con las víctimas, sus familiares y amigos, con nuestros conciudadanos catalanes y con la ciudad de Barcelona. Hasta aquí, bien.

Con lo ocurrido en Barcelona estos días, no dejan de hacerse publicaciones en las redes sociales de solidaridad con las víctimas, sus familiares y amigos, con nuestros conciudadanos catalanes y con la ciudad de Barcelona. Hasta aquí, bien.

Por otro lado, hechos terroristas como estos, también hacen que los sentimientos estén a flor de piel, y todos hemos podido leer en esas mismas redes afirmaciones, que lejos de parecer que salen de personas nacidas y criadas en una España libre y demócrata, parecen más bien postulados emanados de quienes han cometido estos deleznables atentados. Atentados no contra los españoles, sino contra el estilo de vida que ha costado cientos de años alcanzar en toda Europa. Desear la muerte y/o asesinato de otros no nos hace ni mejores, ni justos, sino más bien nos hace ponernos a su altura (que es baja, bajísima).

Dicho esto, habrá quien me tache de “buenista”, cosa que sinceramente me preocupa bien poco. Soy ceutí, y me he criado en una ciudad en la que mi vecino es musulmán, y del que no tengo miedo. Tengo amigos musulmanes (quién no en Ceuta) y familia musulmana, que en momentos como estos, lo pasan, quizá, peor que los que no somos musulmanes ya que escuchan y leen a personas de su entorno, cercano o no, como los ponen a parir con frases y argumentos como “LA LEY DEL TALIÓN”. He leído en Facebook que a un amigo mío le han llegado a decir en la Península: “Eres un yihadista que defiende a los moros. Claro, eres de Ceuta”

Ya no estamos en el FAR WEST para que hagamos del “SE BUSCA VIVO O MUERTO” sea nuestra máxima.

Se podría llegar a pensar que la culpa de esto está en cierta foto que se hizo hace años en las Azores, pese a que en aquel momento el 92% de la población española se manifestó en contra de lo que esa foto significaba. Aquello ya pasó, y con los mimbres que tenemos, habremos de hacer nuestro cesto.

Mi opinión, y es tan sólo mi opinión, es que en algo estamos fallando TODOS, porque creo que es la educación, la base para que esto no ocurra. En la educación, intervienen muchos actores, no sólo los maestros y profesores. Intervienen las familias, las asociaciones de vecinos, los clubes deportivos, los barrios, los políticos, los medios de comunicación, las empresas, las congregaciones religiosas, la publicidad, el cine, la música, internet, y muchos más. Parece casi imposible poner de acuerdo a tantos.

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