Opinión

Nostradamus

Michel de Nostradamus, médico y astrólogo francés. Nos legó a mediados del siglo XVI unas profecías que, año tras año, han ido adquiriendo relevancia en nuestro tras cumplirse alguna de ellas.

Las profecías del astrólogo son famosas en todo el mundo, aunque para muchos de estas carezcan de un fundamento fuerte y que su realización no se basa más que en coincidencias; para otros tantos, el francés tuvo un gran don para predecir el futuro.

En este artículo que título como: “NOSTRADAMUS”, retomo de una manera a las letras del periodismo, aunque no creo que lo convierta en habitual, en el diario digital que también vi nacer. A través de mis ideas, compiladas desde el pasado octubre en de artículos de opinión, realicé un recorrido por diversas temáticas de las que se han  referido diferentes cuestiones que afectan a nuestra ciudad.

Hablé de Mr. Word, en clara alusión a esos  llamados pseudo-periodistas, que piensan que son y se suponen “la élite de la información y la noticia”. Proseguí con “El coño de la Bernarda”, del cual me cuestionaron si escribía o no sobre el Ayuntamiento o  la Asamblea. Aspecto este que  dejé a la libre interpretación de aquellos que me leían (sorprendentemente me cercioré que eran algunos más de los que yo imaginaba). Con “Las aguas mansas”, hacía referencia a esos personajes que embaucan y crees que no te van a decepcionar, resultando finalmente ser muy peligrosos. A la siguiente semana, mi artículo “Ciudadano Kane”, de una valoración y entendederas simple, “un hombre que lo tiene todo, que lo ansía todo”, y que por ambición y sus ganas de protagonismo y egocentrismo termina perdiéndolo. Muchas veces, la pérdida económica no es tan grave como la de la consideración social del ser humano.

A estos, continuaron otros con diferentes contenidos de problemática local. Alusiones a gabinetes de prensa, de los heraldos y asesores de comunicación, como en “Dar un cuarto al pregonero”.  En “El Kilómetro de Plata”, quise compartir la problemática existente en una zona tan nuestra como es la avenida de Don Juan de Borbón, más conocida como “Muelle Dato”,  en el que reseñé una pequeña comparación con otras “millas de oro” de nuestro país

De nuestro gentilicio también escribí, con orgullo, y solamente solicité la devolución consecuente del mismo. Proseguí con un verbo en francés, el “Être”, cuya traducción al español se convierte en dos verbos Ser y Estar, con el que deseaba hacer recordar a todos los que nos representan, que se aplicasen los conceptos de: talante, simpatía, tacto, sentido de humor y que dejaran a un lado: la impertinencia.

Solicité “cámaras” para mejorar la seguridad de nuestra ciudad. Sobre “mala praxis” y no me refería  al círculo médico, sino al ámbito del comercio. Abogué por mejorar en atención,  y creo recordar que titulé: “una apuesta de todos”.

Ya transcurridos una serie de artículos de esta, mi colaboración, me voy encontrando con gente que me envía felicitaciones, ya se personalmente, o bien a través de esa “maldita aplicación” llamada Facebook. Con este agasajo llegué  incluso a pensar que “mi ego había empezado a cotizar en mi bolsa particular y era incluido en el IBEX 56.”

Los diferentes asuntos que he ido recogiendo se han ido incardinando.  De periodistas y de medios de comunicación; de los que no te puedes fiar; de los que reciben dádivas y no se conforman; de la inseguridad en la zona portuaria; de querer y pedir cámaras para una mayor sensación de seguridad ; de que nos deben devolver nuestro gentilicio porque no sólo quiero ser ceutí sino también caballa, que expresé en una solo verbo: être; de lo que adolecen ciertos políticos y/o representantes;  de la mala praxis de algunos establecimientos o comercios, y de apostar por el turista-comprador del vecino país como fuente principal de nuestra economía. Eso sí, no soy NOSTRADAMUS, soy Sebas Fernández, enamorado de una ciudad que si bien no me vio nacer, si me ha visto crecer y digo y repito, quiero seguir apostando por ella.

Actualmente, problemas con medios que extorsionan;  la seguridad que no mejora, turistas que no llegan; políticos y representantes que no dan la talla. Por favor, no caigamos en el error de dejar morir a nuestra ciudad, que existe una hornada de gente preparada y que quiere seguir apostando. Que los que estamos, debemos dejar un poco alisado el terreno.

Reflexión:

“Dándose la madre por mentada, Carlitos llamó bestia a Ramón y entró al despacho, para salir a paso de carga, embutiéndose la chaqueta, cuando Ramón, contradiciendo a Satur, negaba que fuese Carlitos un susceptible, que Carlitos fuera sencillamente un cantamañanas.”

Juan García Hortelano, “El gran momento de Mary Tribune” (1972)

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