La Plaza de los Reyes será, hasta el próximo 7 de junio, el escenario donde la Feria del Libro de Ceuta despierta de su letargo anual. Las carpas blancas, alineadas como guardianas del conocimiento, atendían este viernes a los primeros visitantes, ávidos de explorar las historias que laten entre las páginas.
Las librerías Krispi, Krispi Otaku, Totem Mi Colegio, La Casa del Papel o Sol despliegan su mejor repertorio, como si cada libro fuera una estrella en una constelación de letras. Entre los pasillos, el murmullo de lectores indecisos y libreros apasionados dibuja una sinfonía que solo se escucha aquí: el lenguaje de la imaginación en plena ebullición.
Este año, la apuesta es doble. Unos aseguran que las ediciones limitadas de novela juvenil conquistarán los corazones con títulos como Cuando despiertan las Flores, Sempiterno, Fearless o Pomerless. Otros, sin embargo, creen que el suspense se alzará como el gran vencedor, con Lo que oculta la noche de May R. Ayamonte, La clase de griego de Han Kang o La paciente silenciosa de Alex Michaelides, obras que prometen sumergir a los lectores en abismos de misterio y tensión.
La Feria no es solo un escaparate de novedades: es un territorio donde la imaginación es ley y las historias encuentran su hogar. Al cruzar el umbral de este espacio literario, los lectores ceutíes no solo buscan libros, sino experiencias que los transformen. Porque, como bien saben quienes han hecho de la lectura un hábito, un buen libro no se termina en la última página, sino que sigue viviendo dentro de nosotros.
La Feria ha abierto sus puertas, y con ella, un nuevo capítulo para todos los que saben que las mejores aventuras empiezan con la tinta y el papel.