Miércoles. 13.12.2017 |
El Tiempo
Opinión

La edad es como la lluvia que nos cubre interminablemente, cambiando el color de nuestros trajes. Porque la vida nos va cubriendo de años que como racimos nos llenan de recuerdos haciéndonos algo más sabios y viejos. A veces, según pasan los años tenemos menos vientos, pero más fríos. Porque en la vida se acumulan los años donde el tiempo sigue esperando ávidamente las ausencias y experiencias que nos van empujando.

Está visto y comprobado que el turismo es una fuente de riqueza para cualquier ciudad o país, el nuestro es ejemplo de ello. La cantidad de puestos de trabajo que este genera es más que evidente, siendo España uno de los países que más turistas recibe, teniendo en este sector una de sus mayores aportaciones al PIB.

Ya lo decía Ortega y Gasset: "Nuestras convicciones más arraigadas, más indubitables, son las más sospechosas. Ellas constituyen nuestro límite, nuestros confines, nuestra prisión". Y así lo hago saber cada vez que termina mi firma semanal en la ser: " Y recuerda, tus principios no tienen precio".

¿Alguien no conoce la comarca de los pimientos? No se preocupen, yo les explicaré algo sobre ella. Es, o era, una comarca rica y próspera que se dedica al cultivo del pimiento en todas sus variedades.

Las antiguas volaeras eran totalmente familiares. El mismo dueño tenía sus dos pateras y la red de captura. Normalmente los tripulantes eran padres e hijos y en la preparación del pescado trabajaban hombres y mujeres.

El tema catalán ha pasado de ser un asunto de opiniones a un tema visceral. Hemos llegado a ese punto en que la autocrítica no es aceptable de ningún modo, nosotros tenemos razón y los otros están equivocados. ¿Por qué? Pues porque ya no es una cuestión de opiniones, sino de sentimientos, de sensaciones, e incluso de amor y odio.

Empiezo el artículo con palabras cervantinas, porque después de ver los acontecimientos del 1 de octubre en Cataluña, me parece que explican claramente las más apropiadas y significativas de lo que está pasando. Ignoro, lo que los irreflexivos puedan decidir el día de mañana, pero lo evidente es lo que hemos visto y constatado. ¡Fueron a un falso e ilegal referéndum para su independencia y…no pasó nada! Algaradas y…nada más. Por desgracia en esta nación…España…estamos acostumbrados históricamente a ellas.

Ábreme las puertas que ya me estoy alistando, ábreme que vengo a luchar, tantas veces traigo estas letras porque en la Cota más alta de nuestra Ceuta, de Dar Riffien a Tauima, Villa Cisneros, Ronda, Fuerteventura o Almería, es el marinero es el Legionario, quien lo diría si fuera este poeta que contando cosas, de la Infantería cuando el amor llega a mi de esta manera, suspirando mi pasión por formar parte de ellos en la cuna de la Legión.

Érase que se era una pequeña Comunidad bañada por el Mar Mediterráneo, pequeña, dulce, apacible y marinera, situada en la parte sur del Estrecho de Messina, gobernada desde tiempos inmemoriales, por un pequeño gran hombre, timonel que con mano firme gobernaba el rumbo de esta pequeña Comunidad y que era el faro que alumbraba a todos sus habitantes.

En primer lugar, quiero hacer constar mis creencias. Soy cristiano y católico. Creo que existe un Dios sobre nosotros. Y creo que es necesario creer en algo superior, porque gracias a ello y a esa vida que nos transciende, nos permite concebir valores humanos hacia los demás y hacia nosotros mismos. De aquí mi respeto a toda creencia en algo más que la simple existencia física.

Con lo ocurrido en Barcelona estos días, no dejan de hacerse publicaciones en las redes sociales de solidaridad con las víctimas, sus familiares y amigos, con nuestros conciudadanos catalanes y con la ciudad de Barcelona. Hasta aquí, bien.

Hace creo unos treinta y seis años los paraguayos y los turistas compradores iban sobrados por las calles de Ceuta. La calle Real parecía Torremolinos y en cualquier portón abrían una tienda de indios, frase típica caballa para referirse al gremio del bazar.

Desde luego, últimamente de la política lo que más me gusta son los chistes que nos hacen, porque al menos nos hacen reír y nos olvidamos de lo que nos hacen enfadar y preocupar. Conforme a ellos, hay un chiste que siempre me ha dado que pensar y es ese, en el que Mickey Mouse dice que a todos los políticos les gustaría ser como él, porque él es encantador y así se olvidan que es solo una rata. Chiste… que si se analiza, tiene su cruel realidad.

Mucho revuelo se ha formado tras la improvisada remodelación del gobierno local, se ha especulado mucho acerca del motivo de estos cambios, pero lo que nadie con alguna responsabilidad o representatividad política se ha molestado en solicitar es la pertinente auditoría de la gestión realizada por los políticos salientes de cada una de las consejerías modificadas.

No quiero empezar este mi ni nuevo artículo siendo interpretado como que voy a hablar (escribir en este caso) del Partido Popular.