Ni una hora han necesitado. En apenas 35 minutos, una docena de voluntarios del grupo 'Ceuta Sin Plástico' ha logrado sacar 167 kilos de basura de la vaguada que separa las Adoratrices de San Daniel. Latas, plásticos, restos de envases y hasta bicicletas, menaje de cocina y un calentador de agua han llenado las bolsas que el grupo ha ido acumulando en fila sobre el terreno.
El entorno, sin embargo, guarda aún cicatrices más profundas. Las laderas escarpadas y las zanjas que surcan el paraje impiden acceder a muchas zonas donde la basura se acumula sin control. Desde una lavadora y una bañera hasta sacos de escombros y muebles, los objetos más voluminosos han quedado atrás, demasiado pesados para poder ser retirados sin ayuda.
Ceuta Sin Plástico ha vuelto a poner el foco sobre un espacio degradado al que solo asoman quienes están dispuestos a ensuciarse por el bien común. Y mientras tanto, la basura sigue ahí, testigo mudo de lo que falta por hacer.