La tardevieja de Ceuta ha arrancado pasada por agua. La lluvia fina —pero constante— ha enfriado las terrazas y reducido la afluencia de quienes soñaban con despedir el año entre brindis al aire libre. Aun así, siempre hay irreductibles: ceutíes que no se achican ante cuatro gotas si el plan es celebrar, ya sea con un vino, una cerveza o, por qué no, un simple agua. Aquí cada uno brinda a su manera.
Mientras fuera los paraguas mandaban, dentro de bares y restaurantes no cabía un alfiler. Cartel de “completo” desde primera hora y ni el clásico “comemos rápido” ha servido de salvoconducto. Las reservas son sagradas.
Así se despide 2025 en Ceuta: mojado, sí, pero con ganas intactas de celebrar y de recibir un 2026 lleno de salud, alegría y un “Feliz Año Nuevo” mucho mejor para todos.