El Tercio Duque de Alba 2º de La Legión, acuartelado en García Aldave, Ceuta, celebró recientemente una ceremonia solemne de 'Alta legionaria' para recibir a los nuevos Damas y Caballeros Legionarios de la Unidad de Formación y Adaptación Legionaria (UFAL). Este evento marcó el cierre de seis exigentes semanas de instrucción, al término de las cuales los integrantes recibieron el gorrillo o chapiri, símbolo inequívoco de pertenencia a esta histórica unidad militar.
Un símbolo con historia
El chapiri, característico de La Legión, tiene profundas raíces en la tradición militar española. Su origen remonta al gorro de borla, conocido como 'gorro de cuartel', que se estableció tras la Guerra de la Independencia, con menciones reglamentarias ya en 1822 y 1828. Esta prenda sustituía al gorro de manga, adoptado con las reformas introducidas por los Borbones.
Con el tiempo, esta pieza evolucionó en nombre y diseño. En 1876 pasó a denominarse 'gorro isabelino', declarado reglamentario para todo el Ejército. Aunque fue reemplazado en 1887 por el denominado gorro 'queso', su retorno en 1926 como parte de la uniformidad militar marcó un punto de partida para lo que más tarde sería adoptado por La Legión Española.
El chapiri en La Legión Española
En enero de 1920, cuando el entonces denominado Tercio de Extranjeros fue fundado, los recursos limitados llevaron a la reutilización del gorro 'queso'. Sin embargo, en septiembre de ese mismo año, el reglamento de uniformidad incluyó el gorro isabelino, adaptado para La Legión, del que el fundador Millán Astray destacaba su estética y marcialidad.
Desde entonces, el gorrillo, conocido coloquialmente como chapiri, se ha convertido en un emblema inseparable de La Legión. Su colocación "graciosa y ligeramente ladeada a la derecha" y su distintiva borla, o "madroño", son elementos icónicos. El color de la borla varía según el rango, siendo roja para la tropa, con ornamentos dorados para suboficiales y oficiales.
Persistencia y resistencia al cambio
A pesar de las múltiples reformas en la uniformidad del Ejército a lo largo de las décadas, el chapiri ha resistido. Tras la Guerra Civil, la posibilidad de su eliminación causó alarma entre los legionarios. Fue gracias a la intervención del fundador de La Legión, Millán Astray, que se preservaron tanto el chapiri como otras prendas icónicas como la camisa legionaria y la teresiana.
Esta resiliencia ha convertido al chapiri en un símbolo de identidad para los legionarios, cargado de historia y tradición. Más que una simple prenda, representa el orgullo y el espíritu de una de las unidades más emblemáticas de las Fuerzas Armadas Españolas.
Los nuevos legionarios de Ceuta reciben su gorrillo
La entrega del chapiri a los nuevos legionarios de la UFAL del Tercio Duque de Alba 2º de la Legión consolida la importancia de esta pieza icónica en la tradición militar española