La violencia sexual infantil continúa siendo una de las formas más graves y ocultas de vulneración de derechos. En este contexto, Ceuta vuelve a activar una de sus principales líneas de prevención con el programa ‘Mi cuerpo es un tesoro’, desarrollado por la Fundación Márgenes y Vínculos en centros educativos de la ciudad.
La iniciativa, financiada por la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales a través de la convocatoria del 0,7 del IRPF, busca dotar a menores, familias y docentes de herramientas prácticas para prevenir, identificar y actuar ante posibles situaciones de abuso.
Uno de cada cinco menores, en riesgo
Los datos reflejan la dimensión del problema. Según el Consejo de Europa, uno de cada cinco menores sufrirá algún tipo de violencia sexual antes de alcanzar la mayoría de edad. Una realidad que abarca desde abusos y agresiones hasta explotación sexual, pornografía infantil o nuevas formas de captación a través de internet.
La detección, además, se enfrenta a múltiples obstáculos. En la mayoría de los casos, la víctima conoce a su agresor —frecuentemente alguien del entorno cercano o familiar—, lo que, unido al miedo, la vergüenza o la culpa, retrasa la revelación de los hechos.
El reto de los entornos digitales
A este escenario se suma el impacto de las nuevas tecnologías. Fenómenos como el grooming, la sextorsión o la exposición precoz a contenidos sexuales han ampliado los riesgos, dificultando aún más la identificación de estas situaciones.
Los expertos advierten de que muchas de estas prácticas permanecen ocultas, lo que obliga a reforzar la sensibilización y la formación tanto en las familias como en los centros educativos.
El aula como espacio de protección
Frente a esta realidad, el programa ‘Mi cuerpo es un tesoro’ sitúa el ámbito educativo como eje de intervención. Su objetivo es claro: generar entornos seguros, fomentar el buen trato y favorecer la detección precoz.
Desde su puesta en marcha en 2018, la iniciativa ha alcanzado a 15.609 personas beneficiarias directas. Solo en su última edición, ha formado a 1.425 menores y sus familias, además de capacitar a 146 profesionales de la educación.
El proyecto incorpora distintas líneas adaptadas a las edades y necesidades del alumnado, como el propio programa ‘Mi cuerpo es un tesoro’ o ‘Capitana Salsabil’, incluyendo también actuaciones específicas dirigidas a alumnado con diversidad funcional, considerado especialmente vulnerable.
Educación, prevención y cultura de protección
La iniciativa se alinea con lo establecido en la Ley Orgánica 8/2021 de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia (LOPIVI), que sitúa la prevención y la detección precoz como pilares fundamentales.
Más allá de una intervención puntual, el programa apuesta por una educación afectivo-sexual basada en el respeto, los límites y la autonomía corporal, entendida como una responsabilidad compartida entre escuela, familia e instituciones.
Ceuta refuerza su compromiso con la infancia
Con esta nueva edición, Ceuta consolida una estrategia sostenida en el tiempo para combatir la violencia sexual infantil, reforzando la prevención desde edades tempranas y promoviendo una cultura de protección en los centros educativos.
El objetivo es romper el silencio que rodea a estas situaciones, mejorar la capacidad de respuesta de los adultos de referencia y garantizar que niños, niñas y adolescentes crezcan en entornos seguros y libres de violencia.