La jornada decimonovena de la Liga Hypermotion llevó a la AD Ceuta FC hasta el Reale Arena para cerrar el año lejos del Murube, ante un Real Sociedad B en plena ebullición. Y el equipo caballa respondió con personalidad, oficio y pegada para firmar un triunfo de mucho mérito (1-3) en Anoeta, un escenario donde la afición local, siempre identificada con su historia y símbolos como la camiseta retro Real Sociedad, esperaba despedir el año con otra alegría.
El encuentro arrancó con una circunstancia poco habitual: ninguno de los dos equipos pudo contar con su técnico principal. Ni Ion Ansotegi en el banquillo del filial realista ni José Juan Romero en el del Ceuta, con Antonio José Sánchez dirigiendo a los blancos desde la banda.
El Sanse llegaba lanzado tras lograr en Riazor su primera victoria como visitante del curso, goleando al Deportivo, y quiso demostrar desde el inicio que su crecimiento no es casualidad. De hecho, no tardó en golpear. En el minuto 7, una transición rápida por la derecha pilló mal colocada a la zaga ceutí y Álex Marchal definió con sutileza, picando el balón por encima de Guille Vallejo para hacer el 1-0.
Lejos de venirse abajo, el Ceuta fue creciendo con el paso de los minutos, aunque el bloque alto planteado por el filial donostiarra dificultaba la salida limpia de balón. Aun así, los de Sánchez comenzaron a asomarse con peligro: Obeng probó fortuna en el 11, Diego González y Carlos Hernández lo intentaron de cabeza y Kuki Zalazar empezó a aparecer entre líneas.
El premio llegó justo antes del descanso. En el 42’, Kuki Zalazar cazó un balón en carrera desde fuera del área y dibujó una picadita perfecta a la escuadra derecha, imposible para Aitor Fraga. Un gol de bandera para devolver la igualdad al marcador antes del paso por vestuarios.
La segunda parte no pudo arrancar mejor para los caballas. En el 49’, Kuki volvió a ser protagonista filtrando un balón en profundidad desde su propio campo para la carrera de Koné, que definió cruzado para poner el 1-2 y silenciar Anoeta. El Ceuta había dado la vuelta al partido con contundencia y lectura táctica.
El Sanse movió ficha y apretó, pero el Ceuta supo manejar los tiempos. Vallejo sostuvo cuando fue necesario y la defensa respondió con solvencia. En el 68’, llegó la acción que terminaría de decantar el choque: penalti por agarrón a Obeng, señalado sin dudas por el colegiado y castigado además con tarjeta para Ibai Aguirre. Rubén Díez no falló desde los once metros y colocó el balón junto al poste para firmar el 1-3, el gol de la tranquilidad.
A partir de ahí, el Ceuta gestionó con madurez los últimos minutos. Hubo cambios, tarjetas y algún susto, como el disparo de Ochieng salvado bajo palos por Carlos Hernández, pero el marcador ya no se movió. Ni siquiera el empuje final del Sanse pudo con un Ceuta sólido y concentrado.
Victoria de prestigio para cerrar el año, demostrando que este Ceuta sabe competir también en escenarios exigentes y ante rivales impredecibles. Tres puntos que refuerzan la confianza y confirman que el equipo caballa llega al parón con argumentos y personalidad.