José Juan Romero salió del Murube con tres puntos, 32 en la mochila y un mensaje que no deja lugar a dudas: el Ceuta está bien, muy bien, pero no lo suficiente para él. La victoria por 2-1 ante el Andorra no le nubló el análisis. Al contrario. Le abrió la puerta a una autocrítica firme, casi incómoda, que deja claro que este equipo vive en una exigencia permanente.
“El triunfo está ahí y no es inmerecido, pero hoy nos han faltado muchas cosas”, arrancó. Y no tardó en ir al grano: hubo fases del partido en las que no reconoció a su propio equipo. “Hemos ganado, sí, pero si hubiéramos empatado también lo hubieran merecido ellos. En muchos momentos no me he sentido identificado con mi equipo”.
Romero valora la competitividad feroz del Ceuta —“competimos como animales”—, pero no quiere que esa sea la única carta. Sabe que el equipo puede hacer más daño, que tiene más fútbol del que enseñó. Y lo ejemplificó con una jugada que pudo ser oro: una acción colectiva que, de haber acabado en gol, habría sido “de las más brillantes de la Liga”. El último pase lo estropeó todo. Y eso, dice, no se repitió lo suficiente.
El técnico también explicó el plan: dejar que el Andorra tuviera fases largas de balón para robar y correr. “Son más peligrosos cuando transitan con espacios, y eso lo hemos evitado”. Hasta ahí, control. El problema llegó con el 2-0. El equipo se relajó, el Andorra se metió en el partido y Manu Nieto apareció para agitarlo todo. “Ha sido el único que realmente nos ha generado dificultades”.
Y aquí Romero subió el tono. No con gritos, sino con claridad. “No estoy contento con todos. Hay actitudes que no me han gustado y se las diré personalmente”. Para él, en el Ceuta no se negocia la actitud. Ni un minuto. Ni veinte. Ni noventa. “Podrán ganarnos por calidad, por nivel, por lo que sea, pero a actitud no”.
Aun así, felicitó al grupo. Porque el equipo está rindiendo por encima de lo esperado y porque la victoria llegó sin dos piezas clave: Marcos Fernández y Rubén Díez. “Con ellos el guion habría sido totalmente distinto”.
También admitió que, con ventaja en el marcador, al Ceuta le faltó colmillo. No era cuestión de tener más balón, sino de hacer daño. “Nos hemos metido demasiado en ese papel”, lamentó.
Y cerró con un mensaje que es casi un recordatorio para todos: vestuario, grada y ciudad. “Con 32 puntos hay que disfrutar y ser valientes. Si no disfrutan ahora, ¿cuándo lo van a hacer en sus carreras?”.
Romero se fue satisfecho, sí, pero sin soltar el látigo. Porque este Ceuta, el suyo, no quiere vivir del resultado. Quiere vivir del cómo. Y ahí, dice, todavía queda camino.