La apertura del Ramón y Cajal apunta a septiembre: las obras encaran su fase final

Obras CEIP Ramón y Cajal

La Consejería de Educación confía en que el colegio vuelva a estar operativo al inicio del próximo curso tras completar la tercera planta y avanzar en la reparación de las zonas dañadas

La reforma del CEIP Ramón y Cajal encara su recta final ocho meses después del cierre urgente del centro por los problemas detectados en un edificio con más de medio siglo de vida. La consejera de Educación y Cultura, Pilar Orozco, ha confirmado que la tercera planta ya está terminada y que el objetivo es reabrir el colegio en septiembre “con total normalidad”.

Las obras avanzan tras el informe técnico que descartó riesgos estructurales graves y concluyó que el inmueble era estable. Aun así, la Ciudad tramitó la intervención por vía de emergencia y adjudicó los trabajos a Áridos del Estrecho para acelerar los plazos.

Obras CEIP Ramón y Cajal

Orozco ha explicado que la Consejería mantiene un seguimiento continuo con la dirección del centro, los técnicos y la empresa adjudicataria. En las próximas semanas se realizará una nueva visita para revisar la evolución de los trabajos y cerrar los asuntos pendientes antes de la reapertura. La Ciudad prevé trasladar información actualizada a familias, equipo directivo y ciudadanía conforme avance la obra.

La intervención se ha centrado en fachadas, bajantes, forjados y zonas afectadas por humedad. El presupuesto inicial rondaba los 2,2 millones de euros, una cifra que generó debate por tratarse de trabajos de saneamiento y reparación. La consejera ha admitido que aún no dispone del coste actualizado.

El cierre del colegio obligó a redistribuir al alumnado en otros centros mientras se encargaba un estudio patológico completo. Ese informe analizó la estructura mediante calicatas, extracción de testigos y pruebas de carga de hasta 500 kilos por metro cuadrado. Los forjados respondieron correctamente y recuperaron su posición sin deformaciones permanentes.

Los técnicos detectaron daños localizados en zonas húmedas y aseos, con viguetas y elementos de hormigón afectados por filtraciones. El informe recomendó saneado, reposición de materiales y reparación de bajantes, pero descartó refuerzos estructurales de gran calado porque parte del edificio ya había sido reforzada años atrás.

La previsión de la Ciudad es clara: terminar antes de que acabe el verano y recuperar la actividad en septiembre.