Frontera

La supresión de la excepcionalidad Schengen se aleja por temor a "reacciones de Marruecos”

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photo_camera Madrid elabora el nuevo modelo de frontera que se aplicará con la reapertura, en cuyo documento destaca los impedimentos para suprimir la excepcionalidad Schengen. (C.A/ARCHIVO)

Desde Madrid ven en un Tratado de Buena Vecindad con el país vecino la opción idónea para no alterar las relaciones bilaterales.

La posible supresión de la excepcionalidad Schengen en las ciudades autónomas ha pasado en medio año del todo a la nada. El secretario de Estado para la Unión Europea, Juan González Barba, fue el primero que abrió esa puerta, y desde entonces diferentes sectores de la ciudad se subieron al carro, apelando a esta posibilidad como uno de los pasos para afrontar ese nuevo futuro.

Sin embargo, esa “oportunidad”, como la llamó el jefe del Ejecutivo local, ha ido decayendo, sobre todo, desde que el pasado diciembre el secretario de Estado de Política Territorial, Alfredo González, eludiese hacer mención a la misma durante la presentación de los planes estratégicos que el Gobierno de Sánchez se ha comprometido a elaborar para las ciudades autónomas.

Habló, eso sí, de Tratado de Buena Vecindad con Marruecos, que parece ser la apuesta más fuerte por parte Madrid, y a la que el presidente Vivas se oponía hace apenas dos años, tachándola de “imposible”. El jefe del Ejecutivo local respondía así durante una sesión de control al Gobierno a la propuesta del entonces diputado de Caballas, Mohamed Alí, que buscaba propiciar la firma de ese tratado.

Vivas sentenciaba en febrero de 2020 que Ceuta no podía depender del país vecino ni en el control de los migrantes marroquíes y argelinos, ni para el bienestar de la población local, ni para el sostén de la economía caballa. “Yo quiero unas buenas relaciones, pero ellos en su casa y nosotros en la nuestra”, concluía el presidente. Sin embargo, el pasado diciembre cuando González desprendía esta idea, el presidente guardaba silencio. O su postura ha cambiado o, al parecer, no existe otra alternativa.

Fuentes de Delegación del Gobierno insisten en matizar que el asunto es “muy delicado y nada fácil”. Sin cerrar por completo la puerta a poner fin a la excepcionalidad vigente, apuntan a que está sometido a estudio y serán los técnicos que elaboren los planes, a través de todo el trabajo de campo que van a desempeñar (entrevistas y encuentros con todos los sectores de la sociedad ceutí y melillense) los que plasmen su viabilidad. No obstante, insisten las mismas fuentes, que todo el poder de decisión no recae en Ceuta, ni mucho menos. Confluyen los intereses de Madrid, la Unión Europea e, incluso, Marruecos. “Con quien hay que negociar la naturaleza fronteriza”.

Precisamente, este repliegue obedece a un temor ante una posible respuesta por parte del país vecino. “Condicionaría las relaciones con Marruecos, que tendría reacciones”, reconocen desde la institución de la plaza de los Reyes. Mas, ahora, que al parecer las relaciones comienzan a descongelarse, e insisten reiteradamente en que “son buenas” y “se retoma la cooperación” entre sendos estados. Puntualizan, no obstante, que “cuando se desencadena un conflicto diplomático de esta naturaleza, no se regresa al punto inicial de la noche a la mañana”.

Ya el pasado verano algunos medios del reino alauita deslizaban que, de acabar con esa excepcionalidad, las fronteras de las ciudades autónomas no se abrirían más. De nuevo, hace apenas un mes, la prensa marroquí plasmaba el descontento institucional acerca de los planes estratégicos que elabora España y, concretamente, a la estrategia referente al plano fronterizo que la definía de “acorrala”.

Habló, eso sí, de Tratado de Buena Vecindad con Marruecos, que parece ser la apuesta más fuerte por parte Madrid, y a la que el presidente Vivas se oponía hace apenas dos años, tachándola de “imposible”. El jefe del Ejecutivo local respondía así durante una sesión de control al Gobierno a la propuesta del entonces diputado de Caballas, Mohamed Alí, que buscaba propiciar la firma de ese tratado.

Vivas sentenciaba en febrero de 2020 que Ceuta no podía depender del país vecino ni en el control de los migrantes marroquíes y argelinos, ni para el bienestar de la población local, ni para el sostén de la economía caballa. “Yo quiero unas buenas relaciones, pero ellos en su casa y nosotros en la nuestra”, concluía el presidente. Sin embargo, el pasado diciembre cuando González desprendía esta idea, el presidente guardaba silencio. O su postura ha cambiado o, al parecer, no existe otra alternativa.

Planes estratégicos

La empresa pública Tragsatec, a la que el Gobierno central le ha encargado la elaboración de los planes estratégicos y por los que recibirá 600.000 euros, ya ha comenzado a engrasar la maquinaria. Los tres equipos- uno para cada ciudad y otro en Madrid- conformados por 14 personas, comienzan a confeccionarse con perfiles diversos. Economistas, juristas, expertos en fondos europeos y planes estratégicos, tal y como plasma la empresa en su web. Los últimos en completar la plantilla serán un politólogo y un periodista o experto en comunicación, que hasta hace unos días Tragsatec buscaba a través de plataformas webs de empleo. Con este último profesional se pretende, además, la transparencia del proceso con un intercambio y flujo de información constante sobre lo qué se está haciendo, informan desde Delegación.

La puesta en marcha de los equipos parece ser inminente, “ya”, y se les abre un periodo, “en principio”, de seis meses para elaborar un documento que tiene por objetivo asentar las bases del futuro de Ceuta y Melilla, “y su fin principal es comprometer a todas las partes”. Marcará la hoja de ruta para trabajar, perfilará sus oportunidades y posibilidades en muy diferentes ámbitos y sectores.

Con una naturaleza fundamentalmente económica, también identificará posibles inversiones, proyectos y fuentes de financiación para revitalizar dos economías asfixiadas, entre otras cosas, por el cierre de la frontera y el fin del porteo. Abarcará aspectos como el impulso de las conexiones con la península, la localización de Ceuta como zona de atractivo empresarial, su posicionamiento económico o el refuerzo de los servicios públicos.

Una vez con el camino orientado, será el Gobierno de la Ciudad el encargado de implementarlo, de materializarlo y de hacer de ello una realidad. “El Gobierno de Sánchez está efectuando su compromiso con Ceuta. Ahora debe ser el Ejecutivo local quien cumpla con su parte”, manifiestan desde la plaza de los Reyes.

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